Pastor Andrés Martínez.
PRIMERA PALABRA.
«Él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la calavera, en hebreo, Gólgota. Allí lo crucificaron con otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio». Juan 19:17-18.
Introducción:
Esta lectura bíblica nos invita a presenciar el drama presentado un día en el calvario. Nuestra mirada debe estar dirigida en el redentor crucificado, y nuestros oídos abiertos para escuchar esa voz sempiterna que ha cruzado todas las edades. Cada una de las siete palabras permite visualizar y apreciar la importancia de la cruz. Un mundo en tinieblas, un cordero y una cruz era lo que se veía durante aquel sacrificio.
1.- «Padre perdónalos porque no saben lo que hacen». Lucas 23:34.
El lema de Cristo era orar por los enemigos.
Esta es la primera de las siete palabras de Cristo en la cruz, en esta ocasión, el señor Jesús pide a Dios que perdone a sus enemigos. Estoy seguro que esa misma petición la haría el señor hoy día por muchos enemigos de su iglesia y sobre todo por muchos enemigos de la patria.
Hoy en día Jesús oraría de esta manera: Padre perdona a esos líderes espirituales de tu rebaño a quienes no les duele el sufrimiento de la gente.
Padre perdona a esos políticos mentirosos y corruptos que se roban el dinero del pueblo.
Padre perdona a esos médicos que en lugar del juramento hipocrático, han hecho el juramento del hipócrita y se preocupan más por sus honorarios que por salvar la vida humana.
Padre perdona a esos jueces corruptos que venden su conciencia al mejor postor.
Padre perdona a esos funcionarios que se hicieron ricos con el sudor del pueblo.
Él no solo ora por el perdón, sino, que expresa el motivo: ellos no saben lo que hacen.
No saben que con el dinero que se roban se construirían muchas escuelas y hospitales. No saben que muchos niños mueren de hambre, mientras ellos viven como reyes con el dinero robado. No saben que con cada sicario que sueltan están condenando gente inocente a la muerte.
Sin embargo, creo que esta petición de Jesús tampoco sería oída por esos enemigos de la patria, pues, no tienen conciencia ni alma y ellos si saben lo que hacen.
Yo sigo clamando como el maestro: «Padre, perdónalos porque esos enemigos del pueblo, ladrones y corruptos no saben lo que hacen».




