« Las decisiones se toman en Bruselas y en Berlín, pero somos nosotros los que convivimos con ellas», explica el motivo del referéndum Fabia, una ingeniera de comunicaciones que ha votado en contra del estacionamiento de refugiados en Greifswald, «ninguno de los funcionarios que ha decidido esto va a tener frente a su casa o en su barrio un bloque de contenedores en los que malviva en condiciones inaceptables una cuota de refugiados». La ciudad, de menos de 60.000 habitantes, celebró el domingo un referéndum en el que la pregunta era: «Está usted a favor de arrendar tierras propiedad de la Universidad y de la Ciudad Hanseática de Grreifswald al distrito de Vorpommern-Greifswald con el propósito de construir aldeas de contenedores para acomodar a los refugiados?». Y el 65% votó: «NO». Los habitantes responden así a una política de refugiados sobre la que su administración local no tiene más competencia que dirimir la aplicación de la acogida. No sólo Greifwald, sino que de manera generalizada las administraciones regionales y locales en Alemania se declaran desbordadas por la recepción de refugiados . Noticia Relacionada estandar No La inflación alemana se modera al 6,1% y alienta las expectativas de que el BCE frene el alza de tipos Rosalía Sánchez El dato se recibe con alivio en Frankfurt y apuntala la estrategia del banco central de levantar el pie del encarecimiento de la política monetaria en verano Los recursos como edificios públicos que se adaptan para la mínima habitabilidad, la disposición de pabellones deportivos o aeropuertos en desuso hace tiempo que se agotaron y cada día es más recurrente la instalación de contenedores. En este caso, se pretendía alquilar terrenos a tal efecto y la ciudadanía ha encontrado en ese punto un resquicio legal para oponerse temporalmente. «Hay una decisión democrática y no hace falta decir que la acatamos», ha reconocido el alcalde de Greifswald, Stefan Fassbinder (Los Verdes), partidario de los contenedores. «La administración del distrito tendrá más dificultades para acomodar a los refugiados y el resultado muestra claramente que el tema de la inmigración todavía necesita ser discutido intensamente». El referéndum cumplió con la participación mínima requerida de al menos el 25% de las personas con derecho a voto y la ciudad queda ahora obligada a su cumplimiento por un período de dos años. Alemania recibió en 2022 la cifra récord de 1,2 millones de refugiados, unos 300.000 más que en 2015, el año en que Merkel abrió las fronteras a los refugiados de Siria y pronunció la ya célebre frase «¡Lo conseguiremos!». Ahora son más de un millón de ucranianos los que han ingresado en el país solo el año pasado y la Oficina Federal de Migración y Refugiados (Bamf) registró 101.981 solicitudes de asilo sólo en los primeros cuatro meses de este año, un 78% más que en el año anterior. Refugiados sirios llegan a las costas de Lesbos a bordo de un bote inflable que cruzó el mar desde Turquía AFP Las administraciones regionales deben financiar el alojamiento, gastos, escolarización y aprendizaje del idioma de los recién llegados que les son asignados mientras se tramita su solicitud de asilo y seguir haciéndolo de forma indefinida a los que superan el trámite burocrático, que en cualquier lugar dura largos meses. Los trámites se prolongan indefinidamente en el caso de refugiados procedentes de Siria, Irak, Afganistán y Turquía, que a menudo no pueden presentar documentación válida que las autoridades alemanas puedan comprobar en conexión con las autoridades de los países de origen. Esta situación es una de las causas por las que el partido populista Alternativa por Alemania (AfD), opuesto a la inmigración y a la UE, esté escalando en las encuestas hasta convertirse en el segundo partido más votado si hoy hubiese elecciones en Alemania, sólo por detrás de la CDU por delante de cada uno de los tres partidos que forman la «coalición semáforo» conla que gobierna Olaf Scholz . La votación en Gresifswald no tendrá influencia ni consecuencia alguna sobre cuántos refugiados se siguen asignando a la ciudad y su alojamiento en contenedores todavía es concebible en áreas de propietarios privados. Pero sus habitantes se muestran satisfechos por el hecho de haber podido expresar su opinión y que esta tenga un reflejo público. «A ver si llega el mensaje hasta Berlín», se felicita ante los micrófonos de la radio local Helge, dueña de una panadería, «se están tomando decisiones de espaldas a los ciudadanos y en una democracia eso es intolerable». «A ver si llega el mensaje hasta Berlín. Se están tomando decisiones de espaldas a los ciudadanos y en una democracia eso es intolerable» «Seguimos siendo una ciudad tolerante y cosmopolita, esta votación no cambia eso», afirma el alcalde, «pero no quiero ocultar el hecho de que el impacto externo es más negativo que positivo». Greifswald, la única ciudad del este con un alcalde de Los Verdes , se unió recientemente a la alianza «Ciudades de refugios seguros» mediante una resolución de ciudadanía y, así, declaró su voluntad de acoger a más refugiados de los que se asignarían en términos puramente matemáticos. El debate público desatado por esa decisión ha sido agrio y ha llegado a enfrentar a amigos y familiares, pero la ciudadanía expresaba mayoritariamente que preferiría el alojamiento descentralizado, por ejemplo, en apartamentos. La protesta iniciada a principios de año dio lugar a una iniciativa ciudadana que logró recoger las necesarias firmas para la celebración del referéndum y el resultado ha sido mucho más cerrado que el que esperaba Fassbinder, que se ha comprometido ahora a hacer más esfuerzos para entablar un diálogo ciudadano que permita un política de refugiados mayoritariamente aceptada.

