«Condujimos y llegamos a casa. Comió, durmió y se despertó», cuenta este soldado sobre las primeras horas que compartió con esta perra. Este fin de semana se ha estado dedicando a buscar a sus dueños e intentar comprobar si tiene un chip.<iframe src=»https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fpermalink.php%3Fstory_fbid%3D715331656497484%26id%3D100040619678290&show_text=true&width=500″ width=»500″ height=»645″ style=»border:none;overflow:hidden» scrolling=»no» frameborder=»0″ allowfullscreen=»true» allow=»autoplay; clipboard-write; encrypted-media; picture-in-picture; web-share»></iframe>
La historia la ha compartido Smirnov en su cuenta de Facebook, y se ha hecho eco la periodista Anastasiia Lapatina en Twitter. «Así se comporta el Ejército ucraniano -escribió ella- en contraposición de los violadores y saqueadores de Rusia
que disparan a los perros y se los comen».<iframe src=»https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fpermalink.php%3Fstory_fbid%3D715660266464623%26id%3D100040619678290&show_text=true&width=500″ width=»500″ height=»676″ style=»border:none;overflow:hidden» scrolling=»no» frameborder=»0″ allowfullscreen=»true» allow=»autoplay; clipboard-write; encrypted-media; picture-in-picture; web-share»></iframe>
No son pocas las historias que está dejando la guerra de Ucrania de civiles y soldados que dan refugio o le salvan a la vida a desconocidos. Desde
la mujer que llevó en su coche a los hijos de una desconocida
a otro país para que pudieran reunirse con ella y sobrevivir al conflicto hasta el gato herido que acabó siendo adoptado por el Ministerio del Interior.


