La pubalgia ya pertenece, al menos competitivamente, al pasado. El siguiente desafío de Yeremay Hernández empieza ahora. Tres meses después de disputar su último partido, el atacante vuelve a estar disponible para Antonio Hidalgo, aunque recibir el alta y recuperar su mejor fútbol son dos cuestiones muy diferentes. La Rosaleda puede convertirse esta noche en el primer paso de un proceso que deberá ser progresivo.
Yeremay no juega desde el pasado 24 de mayo, cuando participó en la victoria por 0-2 ante el Valladolid que certificó matemáticamente el regreso del Deportivo a Primera División. Las molestias derivadas de la pubalgia ya habían condicionado su tramo final de temporada y terminaron obligándolo a parar. Desde entonces no ha vuelto a disputar un solo minuto oficial.
El verano tampoco sirvió para acumular rodaje. El canario completó una preparación específica para tratar sus problemas físicos y fue el único futbolista de la plantilla que no disputó ningún minuto durante la pretemporada. Tampoco entró en la convocatoria frente al Elche en la primera jornada. Hidalgo optó desde el principio por extremar la prudencia con una lesión que ya había demostrado tener altibajos.
La evolución durante los últimos días sí ha permitido dar el siguiente paso. Hidalgo confirmó antes de viajar a Málaga que Yeremay había mejorado considerablemente durante la última semana y que había entrenado con absoluta normalidad. Su presencia en la expedición abre así la puerta a sus primeros minutos en Primera División, aunque todo apunta a que comenzará el encuentro desde el banquillo después de un periodo tan prolongado sin competir.
Precisamente ahí aparece el principal reto. Yeremay ya vivió una situación similar la pasada temporada y necesitó tiempo para recuperar la titularidad. Paró después del encuentro ante el Eibar del 21 de febrero, reapareció un mes más tarde frente al Zaragoza disputando los últimos 18 minutos y no volvió a iniciar un encuentro hasta el 20 de abril ante el Mirandés. Recuperar a Yeremay físicamente fue una cosa; recuperar al Yeremay determinante necesitó bastante más tiempo.
Y esa es la versión que espera el Deportivo. El canario se convirtió durante el curso del ascenso en uno de los grandes generadores de desequilibrio de Segunda División. La Liga Hypermotion contabilizó 176 regates, la tercera cifra más alta de la categoría, a pesar de los encuentros que se perdió por sus problemas físicos. Su capacidad para recibir abierto, encarar y superar rivales proporciona al equipo una amenaza difícil de reproducir con otro futbolista de la plantilla.
Su regreso, además, se produce en un ataque diferente al que dejó hace tres meses. Aubameyang ha asumido la principal responsabilidad goleadora, Nsongo Bil se está ganando un sitio a su lado y Mario Soriano continúa siendo una de las piezas encargadas de conectar el centro del campo con los últimos metros. Yeremay no necesita cargar inmediatamente con todo el peso ofensivo, pero sí puede añadir progresivamente una cualidad especialmente valiosa: el uno contra uno.
La cautela será fundamental. Después de tres meses sin competir y de un verano entero sin minutos, esperar que Yeremay recupere de inmediato su mejor versión sería precipitado. La visita a Málaga puede servir para empezar a acumular sensaciones, recuperar ritmo competitivo y comprobar cómo responde su cuerpo cuando vuelva a enfrentarse a las exigencias de un partido oficial.
Hidalgo, además, ha dejado claro que sigue contando con él. Antes del encuentro aseguró que su idea es tener al canario tanto ante el Málaga como en los siguientes compromisos frente a Valencia y Villarreal. Más allá del ruido que ha rodeado su futuro durante los últimos días de mercado, deportivamente el plan pasa por reincorporarlo poco a poco al equipo.
Yeremay ya ha superado la primera barrera: volver a estar disponible. Ahora comienza otra bastante más exigente. Recuperar ritmo, confianza, continuidad y ese desequilibrio que lo convirtió en uno de los jugadores determinantes del Deportivo del ascenso. Su regreso puede comenzar desde el banquillo de La Rosaleda, pero el verdadero objetivo está mucho más allá de esta noche: volver a ver al mejor Yeremay. @mundiario
