Yeremay, entre el amor del Deportivo y un futuro que sigue abierto

Hablar de Yeremay Hernández y hablar del mercado empieza a convertirse prácticamente en la misma conversación. El canario lleva varias ventanas apareciendo relacionado con clubes dispuestos a sacarlo de A Coruña y, pese a ello, continúa vestido de blanquiazul. Primero llegaron propuestas cuando el Deportivo todavía peleaba en Segunda, después apareció con fuerza el Sporting de Portugal y este verano ha sido el Hull City quien ha vuelto a colocar su futuro en el centro del debate.

La relación entre ambas partes va mucho más allá de un simple contrato. El Deportivo considera a Yeremay una de las grandes imágenes de su proyecto y el jugador ha reiterado públicamente su vínculo con A Coruña. En junio de 2025 renovó hasta 2030, con opción a tres temporadas más, en una operación con la que el club dejó clara su intención de construir alrededor de uno de los mayores talentos de su cantera.

Eso no evitó que llegasen ofertas. Como, Nápoles o la estructura Chelsea-Estrasburgo aparecieron durante enero de 2025, pero el movimiento más importante llegó posteriormente desde Portugal. El Sporting alcanzó, según las informaciones publicadas, aproximadamente 30 millones fijos más cinco en variables, una propuesta que el Deportivo decidió rechazar. Hasta ahora, no existe constancia fiable de que el club haya rechazado una oferta de 50 millones por Yeremay.

El último capítulo lo protagonizó el Hull City. Su propietario, Acun Ilicali, aseguró públicamente que Yeremay quería jugar en Inglaterra y llegó a afirmar que el canario había realizado una visita rápida para conocer el club. Aquella versión nunca fue confirmada por el Deportivo. Desde A Coruña se limitaron a explicar que el futbolista disfrutaba de un día libre y que el club no pregunta a sus jugadores dónde pasan su tiempo personal. Por tanto, el supuesto viaje no puede darse por demostrado únicamente por las palabras del presidente de la entidad interesada en ficharlo.

Tres meses fuera justo en pleno mercado

Todo este ruido ha coincidido además con una situación peculiar. Yeremay lleva sin disputar un partido desde el 24 de mayo, cuando participó en el encuentro ante el Valladolid que certificó el ascenso. La pubalgia ya había condicionado su tramo final de temporada, no jugó un solo minuto durante la pretemporada y tampoco estuvo disponible frente al Elche. El Deportivo optó por una recuperación especialmente prudente y ahora, ante el Málaga, puede comenzar a recuperar progresivamente el ritmo competitivo.

La coincidencia da pie a una lectura maliciosa: mientras Yeremay estaba apartado de los partidos tampoco podía exponerse ante la Primera División ni aumentar todavía más su cotización a pocas semanas del cierre del mercado. Desde un punto de vista puramente económico, no enseñar a uno de tus mayores activos tampoco perjudicaba al Deportivo. Pero no existe ninguna prueba que permita afirmar que el club haya alargado deliberadamente su recuperación para esconderlo del mercado. La pubalgia estaba documentada desde la pasada campaña y su trabajo específico durante el verano también.

¿Cuánto vale realmente Yeremay?

Ahí aparece la cuestión más incómoda. Yeremay es uno de los futbolistas más queridos de Riazor y fue determinante durante la temporada del ascenso. Cerró el curso con 11 goles y 10 asistencias, además de situarse entre los jugadores con mayor capacidad de regate de Segunda División. Su talento está fuera de discusión, pero también existe una realidad que conviene recordar: todavía no ha disputado un minuto en Primera División.

Eso obliga a separar potencial de realidad. Yeremay puede convertirse en un futbolista diferencial también en la élite, aumentar todavía más su valor y justificar completamente la apuesta del Deportivo. Pero Primera será un examen nuevo: defensores mejores, menos espacios, mayor exigencia física y la necesidad de demostrar que puede mantener durante una temporada completa el desequilibrio que mostró en Segunda.

Fernando Soriano ha defendido que el proyecto del Deportivo “no va de vender”, una postura lógica para un club que acaba de regresar a Primera y pretende construir una plantilla capaz de asentarse en la categoría. Otra cosa diferente sería convertir esa filosofía en la obligación de rechazar cualquier cantidad. Si algún equipo llegase realmente a ofrecer 50 millones de euros —algo que hasta ahora no consta que haya ocurrido—, la dirección deportiva estaría ante una decisión extremadamente difícil. Rechazar semejante cifra por un futbolista todavía sin experiencia en Primera también supondría una apuesta enorme.

Ese es, en realidad, el futuro que Yeremay tiene ahora por delante. Mucho más importante que cada rumor, cada supuesto viaje o cada llamada desde Inglaterra será comprobar qué futbolista aparece cuando vuelva a competir. El Deportivo ha apostado muy fuerte por Yeremay y Yeremay ha apostado durante años por el Deportivo. Ahora llega la prueba que puede cambiar definitivamente el valor de esa relación: demostrar en Primera que puede ser tan determinante como ya lo fue en Segunda. @mundiario