La guerra entre Rusia y Ucrania ha entrado en una fase en la que los drones se han convertido en una de las principales herramientas militares, pero también en una amenaza constante para quienes viven lejos de las trincheras. Un episodio ocurrido en un mercado de Jersón, donde un aparato no tripulado siguió a un vendedor de verduras antes de impactar contra él, ha provocado una nueva oleada de denuncias internacionales sobre el riesgo que afrontan los civiles.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, difundió un vídeo del ataque y calificó las imágenes como un ejemplo de lo que las autoridades de Kiev denominan “safari humano”, una expresión utilizada para denunciar una supuesta persecución deliberada de personas mediante drones rusos.
La grabación, difundida inicialmente por la Administración Militar de Jersón y verificada por Reuters, muestra cómo un dron mantiene vigilado a un hombre en una zona comercial antes de producirse una explosión. La víctima, de 52 años, logró sobrevivir, aunque sufrió heridas por metralla y una conmoción cerebral.
Este episodio refleja una transformación del conflicto: los drones permiten realizar ataques más precisos y económicos, pero también aumentan la vulnerabilidad de quienes se encuentran en zonas urbanas cercanas al frente. Kiev sostiene que existe una estrategia rusa de hostigamiento contra la población, mientras Moscú rechaza que los civiles sean objetivos de sus operaciones.
Una escalada de ataques que alcanza a ambos territorios
Durante los últimos dos días, al menos 31 civiles han muerto en acciones relacionadas con la guerra, según los balances difundidos por las autoridades de ambos países. En Ucrania, un ataque nocturno contra la ciudad de Sumy causó la muerte de tres personas, entre ellas dos niños, mientras que otra víctima falleció en Mykolaiv, en la costa del mar Negro.
Rusia también ha informado de víctimas provocadas por ataques ucranianos con drones. En la región de Moscú, un ataque contra una zona industrial de Chejov dejó cinco muertos y diez heridos, además de provocar daños en instalaciones industriales y una subestación eléctrica.
El lunes, otro incidente registrado en una playa del sur de Rusia causó siete fallecidos, incluidos tres menores, y decenas de heridos. Las autoridades rusas atribuyeron el ataque a un dron ucraniano, aunque Kiev no ha reconocido oficialmente la responsabilidad.
La guerra de drones amplía el alcance del conflicto
El uso de aeronaves no tripuladas se ha convertido en una pieza central de la estrategia de ambos ejércitos. Ucrania ha intensificado sus ataques de largo alcance contra objetivos dentro del territorio ruso, buscando trasladar parte de la presión militar al interior del país enemigo.
🇺🇦🇷🇺 Rusia mostrando con orgullo cómo caza a un civil ucraniano en Jersón
Su «objetivo militar» era un hombre que simplemente estaba vendiendo fruta y verdura en su propia ciudad
Y luego todavía habrá quien se atreva a decir que los dos son iguales… pic.twitter.com/qJWX65YU8s
— Mundo Andriy (@andriy_ht) August 4, 2026
En las últimas semanas, varios drones ucranianos han alcanzado instalaciones vinculadas a la compañía rusa Wildberries, una de las mayores plataformas de comercio electrónico del país. Kiev acusa a la empresa de colaborar con el suministro de componentes para drones militares, una afirmación que la compañía niega.
Al mismo tiempo, Rusia mantiene ataques contra infraestructuras ucranianas, incluidos centros logísticos y servicios esenciales. El resultado es una guerra cada vez más extendida, donde la distancia respecto al frente ya no garantiza seguridad y donde los civiles se convierten en los principales afectados por una tecnología diseñada para cambiar el equilibrio militar. @mundiario
