Alexander Zverev necesitó apelar a toda su jerarquía, experiencia y resistencia para evitar una prematura y sonora eliminación en su debut en el torneo ATP 500 de Viena. El tenista alemán, primer cabeza de serie del cuadro y número dos del mundo, superó este martes al joven español Martín Landaluce en un encuentro vibrante que superó las tres horas de duración y se decidió en un tercer set de infarto, resuelto con un marcador final de 7-5, 3-6 y 7-6 (13-11).
El madrileño, situado actualmente en el puesto 67 del ranking internacional, saltó a la pista central con una valentía encomiable, poniendo contra las cuerdas al principal candidato al título.
Lejos de acusar la evidente diferencia de galones y rodaje en escenarios de máxima exigencia, Landaluce plantó cara desde el intercambio inicial, obligando a Zverev a exprimirse al máximo para decantar de su lado un primer set que amenazaba con desembocar en el desempate. Con 5-5 en el luminoso, el germano aprovechó un par de errores no forzados de derecha de su oponente para lograr el quiebre decisivo y cerrar la manga por 7-5 en 36 minutos.
Lejos de venirse abajo por el varapalo inicial, el tenista español firmó una segunda manga impecable, exhibiendo una enorme solidez desde el fondo de la pista. Landaluce arrancó con autoridad, blindando sus turnos de saque y encontrando rápidamente las debilidades al servicio del alemán, cuya frustración comenzó a hacerse patente ante la resistencia inasequible del joven madrileño. Con un juego agresivo y ordenado, el español se adjudicó el segundo parcial por 6-3, forzando un tercer set que se convertiría en un auténtico pulso de nervios.
La manga definitiva se transformó en una batalla táctica y emocional de poder a poder. Zverev trató de imponer la potencia de sus primeros saques, mientras Landaluce respondía con tiros profundos y una madurez impropia de su edad, neutralizando las acometidas del favorito y levantando situaciones muy comprometidas en el arranque del set.
Un desempate agónico y un futuro prometedor para el tenis español
La máxima igualdad reinó sobre el parqué austriaco hasta el 6-6, abriendo la puerta a un tie-break dramático. En el desempate, Martín Landaluce acarició la gesta con la punta de los dedos al colocarse con una ventaja de 2-5 y disponer de hasta cuatro bolas de partido para finiquitar el encuentro. Sin embargo, en la situación de máxima urgencia, Zverev demostró los galones que le avalan en la élite mundial.
El alemán sobrevivió a todas las pelotas de partido con una mezcla de acierto en los primeros servicios y frialdad táctica, logrando darle la vuelta al marcador en un desenlace agónico que se estiró hasta un definitivo 13-11. La victoria concede al germano el billete a los octavos de final del certamen austriaco —un torneo que conquistó en 2021 frente a Frances Tiafoe y en el que fue finalista el año pasado ante Jannik Sinner—, donde se medirá al vencedor del duelo entre el neerlandés Tallon Griekspoor y el estadounidense Brandon Nakashima.
Para Martín Landaluce queda el amargo sabor de boca de haber tenido la gran sorpresa del torneo al alcance de la mano, pero también la indudable confirmación de que posee el nivel y los recursos técnicos necesarios para competir de tú a tú contra los mejores raquetas del circuito profesional.
El rendimiento ofrecido en tierras vienesas ratifica la progresión imparable de una de las grandes promesas del tenis nacional, consolidando su adaptación a las exigencias de la máxima categoría competitiva.
La afición que llenó las gradas despidió con una sonora ovación al madrileño, reconociendo el esfuerzo monumental desplegado en una de las jornadas más memorables de la temporada. @mundiario
