Por Roger Figueroa.
Al querer todo de manera rápida, se nos escapa lo más importante: estar al lado de quien nos dio la vida. Pues, nuestro Creador es el camino, la verdad y la vida misma.
En el libro de Levítico 26:3-4 dice: “Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto”, es decir, Dios hace un pacto contigo y conmigo para decirnos que si obedecemos sus mandamientos, en su tiempo veremos su gloria, de manera que todo lo seco en nuestra existencia reverdecerá, todo lo torcido se enderezará y lo que estaba dormido despertará.
Obedecer a Dios no es una tarea fácil, debido a que las tentaciones y ofertas pueden hacernos desviar del camino correcto que él nos ha trazado, pero tenemos su palabra que nos dice: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”, Santiago 1:12.
Al obedecer a su palabra, Cristo nos traerá paz, fuerza y valentía para seguir adelante. Él tiene un momento para derramar sobre ti cosas que oído no ha escuchado ni ojo ha podido ver, es en su tiempo que él da la respuesta a nuestra oración, es en su tiempo que al nosotros decidir echar raíces donde él nos plantó, vamos a madurar y crecer en sus manos.





Amén ☕