LOS QUE TRASTORNAN AL MUNDO LUCAS 23:1-2 Y HECHOS 17:4-7.

 

Por:                   Héctor E. Contreras.

 

Llevo aún en mi memoria, aquellos días en que un grupo de jóvenes que pertenecíamos a la Sociedad de Jóvenes de nuestra iglesia, que Dios nos utilizó para trastornar a todo el Ensanche Ozama, Alma Rosa, Las Enfermeras y  Ámbar. Eran días gloriosos aquellos. Algunos nombres, que aún recuerdo, son Octavio Mota King, Miguelo Jaquez, Leocadio López, Eldon García, Adalgisa Castro, y yo,  entre otros. Cuando conocí el Evangelio de Jesucristo, al llegar a casa, al día siguiente se lo hice saber a Aminta, mi madre y ella me dijo: “Te doy hasta el día 24”, era el mes de diciembre de ese año. Por supuesto, ese 24 pasó y han transcurrido muchos más y Dios me ha ayudado en todo este correr del tiempo, siempre con la ayuda de su Espíritu Santo. Vicisitudes, enfermedades, escasez, estrechez, pruebas; si, todo ésto, pero Dios ha sido en todo este tiempo mi ayudador. Todo depende de la convicción interior que se recibe al llegar a este CAMINO, el cual es Jesucristo mismo. Dios utilizó a este grupo de jóvenes con el propósito de trastornar con su Palabra y testimonio a mucha gente. Ahora es tu tiempo de trastornar a los que están a tu alrededor. ¡No te detengas! Sigue adelante con firmeza en Dios. Él te guiará siempre.

 

Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato. Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey”, Lucas 23:1-2. Pilato era el gobernador romano de Judea, región donde estaba Jerusalén. Parecía experimentar un placer especial en hostigar a los judíos. Cuando Jesús fue llevado ante él, ya existía cierta inseguridad en su persona, porque entendía que los acontecimientos en la ciudad, entre éstos el que llevaran los propios judíos al Señor ante su presencia, le causaría algún problema político y social. Como podemos leer en la cita de Lucas, Jesús fue el primer trastornador, pervertido, según su propio pueblo, porque siendo Dios, vino al mundo a trastornarlo para que este se vuelva a Dios. El Sanedrín llevó a Jesús a Pilato, porque los romanos le habían negado autoridad para aplicar la pena capital. Pilato tendría que pronunciar la sentencia. Las cuestiones religiosas judías le importaban poco a Pilato, por lo que seguramente el cargo de blasfemia no le impresionaría. De ahí que el Sanedrín torciera las acusaciones contra Jesús, imputándole estar instigando una rebelión contra Roma. Jesús murió por proclamar la verdad que era Él mismo. Su propia gente le acusó de ser un pervertido, Lucas 23:1

 

Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá, a los cuales Jason ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas”. Hechos 17:4-8. Los líderes judíos no refutaron la teología de Pablo y Silas, pero sintieron celos de la popularidad de estos predicadores itinerantes. Sus motivos para causar alboroto se debían a celos personales, no a la pureza de la doctrina. No se sabe mucho acerca de Jasón, excepto que era la persona que hospedaba y apoyaba a Pablo y Silas en esa localidad; de ahí que haya recibido afrenta por los problemas. Jasón es sencillamente uno de esos muchos héroes desconocidos, que cumplió su parte en ayudar a esparcir el evangelio con toda fidelidad. Es lo que Dios busca de tí en este tiempo. ¡Vuélvete a Dios! Y Conviértete en un trastornador de almas para su gloria.

 

¡Qué reputación la que tuvieron estos primeros cristianos! El poder del evangelio revolucionó vidas, cruzó todas las barreras sociales, abrió las puertas de las cárceles, despertó un genuino interés entre las personas y motivó la adoración a Dios. Nuestro mundo necesita cambio y transformación. El evangelio no tiene la simple tarea de hacer programas edificantes y alentar buenas conductas, sino transformar dinámicamente las vidas. Te invito a que cobres ánimo y le preguntes al Dios del cielo cómo predicar sus buenas nuevas y que por estas, al igual que a Jesús, Pablo y Silas, seas transformado en trastornador de vidas en Cristo Jesús. 

 

Es bueno destacar, que a los líderes judíos les fue difícil inventar una acusación sólida que la escucharan los gobernantes de la ciudad. Los romanos se mostraron muy interesados en los teológicos entre los judíos y estos predicadores. La deslealtad, de cualquier naturaleza, era una ofensa seria en el Imperio Romano. A pesar de que Pablo y Silas no eran partidarios de una rebelión en contra de las leyes romanas, su lealtad a otro rey sonaba en algo sospechoso para su gobierno. Dios busca hombres y mujeres como tú, para que se conviertan en atalayas de la verdad, para que otros vengan a los pies de Jesús. 

 

Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades; y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos”, Hechos 16:19-20. Pablo y Silas, con el poder del Espíritu Santo, lograron liberar a una joven que proporcionaba ganancias a los que eran sus amos, a través de la adivinación. Ellos fueron trastornadores en favor de la libertad de aquellos tiempos. Hoy tú puedes convertirte en alguien que trastorne a tu comunidad, tu paraje, tu ciudad; tu entorno, dando a conocer lo que has conocido, y recibido de Dios, a Jesucristo el Señor como tu Salvador y Libertador. 

 

Dios busca, llama a “trastornadores de ciudades, barrios y aldeas”, que proclamen la verdad de Jesucristo, el único que puede verdaderamente transformar a toda nuestra nación.

 

Dios bendiga a nuestra Patria, a nuestros gobernantes, entiéndase a los miembros del Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial y demás entidades que tienen que ver con con el desenvolvimiento de nuestra nación toda, en el nombre de Jesús, nuestro Señor y Salvador. ¡Amén!

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