Emery y el Athletic: el encaje perfecto que nunca llegó a tiempo

Unai Emery volvió a hacerlo. El técnico de Hondarribia conquistó esta semana su quinta Europa League tras llevar al Aston Villa al título con un contundente 3-0 ante el Friburgo en Estambul. El entrenador vasco agrandó todavía más una leyenda continental que comenzó en Sevilla, donde levantó tres Europa League consecutivas entre 2014 y 2016, y continuó en Villarreal, al que hizo campeón en 2021 ante el Manchester United. Ahora repitió la historia en Birmingham.

La sensación que deja Emery desde hace años es la de un entrenador hecho para competir, construir proyectos y elevar clubes históricos que llevaban demasiado tiempo lejos de la élite. Lo hizo en Sevilla, devolviendo al club andaluz a la primera línea europea. Lo hizo en Villarreal, consiguiendo el mayor título de la historia del submarino amarillo. Y acaba de hacerlo con un Aston Villa que hace no tanto peleaba por no caer al descenso y que ahora vuelve a mirar cara a cara a los gigantes del continente.

Precisamente por eso, pensar en Emery como entrenador ideal para el Athletic Club tiene todo el sentido del mundo. Por identidad, por carácter y por manera de entender el fútbol, encajaría perfectamente en Bilbao. Su pasado como jugador de la Real Sociedad probablemente sería un detalle a tener en cuenta y puede tener un peso diferencial, pero podemos considerar que el hondarribiarra vive el fútbol desde la exigencia constante, el trabajo táctico y la competitividad extrema, tres conceptos que encajan con la cultura histórica del Athletic.

El problema es que la sensación actual es que Emery ya juega en otra dimensión. No porque el Athletic no sea un club enorme, sino porque el técnico vasco parece haber superado incluso ese escalón. Da la impresión de estar esperando el siguiente gran banquillo del fútbol europeo. Y seguramente lo merezca. Pocos entrenadores pueden presumir de cinco títulos continentales, donde el actual entrenador de los villanos solo está por debajo de Ancelotti, Guardiola, Ferguson, Trapattoni y Sachi con entrenadores con más títulos en competiciones europeas. Palabras mayores.

Además, el mérito de esta temporada va mucho más allá de la Europa League. El Aston Villa no solo ganó el torneo europeo, sino que también aseguró su presencia en la próxima Champions League antes de la final, tras garantizar matemáticamente el cuarto puesto en Premier League a falta de una jornada.

Ese detalle explica perfectamente el valor real del trabajo de Emery. Muchos entrenadores centran toda la temporada en Europa y terminan dejando caer la liga. Ganar la Europa League mientras mantienes al equipo entre los mejores de Inglaterra tiene muchísimo más mérito del que parece.

 

Y ahí aparece otra realidad incómoda para clubes como el Athletic. Emery ya no parece un entrenador de “proyecto bonito” o de crecimiento progresivo. Da sensación de entrenador preparado para gestionar vestuarios mas grandes, pelear Champions League y competir contra los grandes cada temporada. De hecho, cada vez cuesta más imaginar que pase muchos más años lejos de uno de esos gigantes europeos.

Porque el Aston Villa es un proyecto potentísimo, estable y con dinero, pero incluso así parece complicado pensar que Emery vaya a quedarse ahí eternamente. El Athletic encajaba con él y él encajaba con el Athletic, pero la sensación es que ese tren pasó hace años. Ahora su destino parece mucho más cerca de la élite absoluta europea, de esas noches grandes de Champions League que siempre empiezan con su ya mítico «good evening». @mundiario