El esloveno Slavko Vinčić ha sido designado por la Fifa para dirigir la histórica final del Mundial 2026 entre Argentina y España este domingo 19 de julio. En las bandas estará acompañado por sus compatriotas Tomaž Klančnik y Andraž Kovačič, mientras que el jordano Adham Makhadmeh actuará como cuarto árbitro. Con este equipo, el colegiado asumirá la titánica responsabilidad de impartir justicia en el partido más esperado del año.
Esta cita representa su segunda experiencia mundialista tras su debut en Qatar 2022. En el presente torneo, tras pitar el Brasil-Marruecos y el México-Ecuador, Vinčić acaparó portadas al expulsar al ecuatoriano Hincapié por taparse la boca al dirigirse al rival. Esta estricta aplicación del reglamento, conocida como la Ley Vinicius, sirve como un serio aviso de respeto para los finalistas.
Por el lado de España, su nombramiento se recibe con gran optimismo, ya que la selección se mantiene invicta bajo su dirección tras cinco enfrentamientos. El historial con el esloveno incluye un empate ante Colombia en 2017, tablas frente a Suecia en la Euro 2020, un triunfo contra Italia en la Nations League 2023, y las victorias ante la propia escuadra italiana y Francia en la pasada Eurocopa.
En contraste, Argentina guarda un amargo recuerdo de su único cruce con Vinčić, que se remonta al fatídico debut en Qatar 2022 donde cayó ante Arabia Saudí. El colegiado, que recientemente también dirigió la eliminación del Real Madrid en Champions tras el 4-3 ante el Bayern Múnich, ha demostrado con creces que no se deja intimidar por la jerarquía de los grandes escenarios ni por el peso de los escudos.
Más allá del terreno de juego, el esloveno supo superar un momento extradeportivo muy delicado en 2020, cuando fue retenido por la policía durante una redada en Bosnia-Herzegovina. Aquel malentendido se aclaró rápidamente, permitiéndole recuperar su libertad sin cargos y continuar su impecable ascenso profesional. Ahora, con el silbato en la mano, Vinčić está listo para escribir la página más gloriosa de su carrera.
Los últimos cuatro árbitros principales: desde 2010 hasta 2022
El listón para el esloveno está sumamente alto tras lo vivido en Qatar 2022, donde el polaco Szymon Marciniak pasó a la posteridad gracias a su magnífico desempeño en el Estadio de Lusail durante el choque entre Argentina y Francia. Considerado uno de los arbitrajes más limpios y brillantes en la historia de las finales mundiales, Marciniak controló con éxito un dramático empate 3-3 que se terminó decidiendo en la tanda de penales. Su templanza y excelente estado físico le permitieron seguir de cerca el ritmo de un partido frenético de 120 minutos, ganándose los elogios unánimes de la Fifa, la prensa especializada y los propios futbolistas de ambos seleccionados.
Cuatro años antes, en Rusia 2018, la gran responsabilidad de la final entre Francia y Croacia recayó sobre el imponente colegiado argentino Néstor Pitana. En el Estadio Luzhnikí de Moscú, donde el combinado galo se impuso por 4-2, Pitana tuvo el honor de dirigir tanto el partido inaugural como el duelo definitivo del torneo, un hito histórico reservado para muy pocos árbitros. Caracterizado por su gran presencia física y un estilo de comunicación sumamente particular, su enorme capacidad para manejar los ánimos de las estrellas mundiales sobre el terreno de juego le valió ser considerado formalmente como el mejor árbitro de aquella cita mundialista.
La Copa del Mundo de Brasil 2014 tuvo como referente de justicia al italiano Nicola Rizzoli, quien firmó una actuación soberbia siguiendo la prestigiosa escuela arbitral de su país, fuertemente influenciada por la figura de Pierluigi Collina. En el mítico Estadio Maracaná, Rizzoli llevó con gran categoría las riendas de un encuentro de altísima tensión táctica y física entre Alemania y Argentina. Bajo su estricto pero fluido control, la disputa se mantuvo sumamente reñida y ordenada hasta que se terminó definiendo en el tiempo extra a favor de los germanos gracias al recordado gol de Mario Götze.
Finalmente, en Sudáfrica 2010, al ex policía de Yorkshire, Howard Webb, le tocó mediar en la final entre Países Bajos y España, recordada históricamente como la batalla de Johannesburgo. Webb estuvo al mando de uno de los partidos más físicos y cortados de la historia de las finales, teniendo que lidiar con la extrema dureza del planteamiento holandés y jugadas de extrema gravedad como la histórica patada de Nigel de Jong a Xabi Alonso. Para no perder el control de este ríspido encuentro, el colegiado inglés tuvo que mostrar un récord de tarjetas amarillas y una cartulina roja en una cita que España terminaría conquistando en el minuto 116 de la prórroga.
De esta manera, cada uno de estos cuatro colegiados ha dejado una huella imborrable en la historia del fútbol a través de las últimas cuatro finales disputadas antes de la cita de 2026. Sus estilos y las particulares dificultades de cada encuentro reflejan la magnitud del reto que asume cualquier árbitro al colocarse en el centro del escenario deportivo más importante del planeta. @mundiario
