Irán pone a Trump ante un nuevo escenario: sus bases en Europa podrían ser objetivos

La principal novedad no está tanto en la capacidad de Irán para golpear a larga distancia como en el cambio de escenario que plantea. Fuentes cercanas a las autoridades iraníes aseguran que sus mandos han analizado posibles objetivos militares estadounidenses en el sureste de Europa, entre ellos la base aérea de Bezmer, en Bulgaria, utilizada por aviones cisterna norteamericanos.

Chipre aparece igualmente en las evaluaciones iraníes. Allí se encuentran instalaciones militares británicas vinculadas a la estrategia de Estados Unidos y sus aliados en la región. Un ataque con drones contra la base de Akrotiri ya evidenció que el conflicto puede proyectarse más allá de las fronteras de Oriente Medio.

Teherán también contempla medidas contra infraestructuras estratégicas en el estrecho de Ormuz, incluidos cables submarinos de comunicaciones. El objetivo sería elevar el coste de una eventual ofensiva estadounidense sin limitar la respuesta al campo de batalla convencional.

Trump y los ayatolás endurecen sus posiciones

El riesgo aumenta porque el canal diplomático permanece prácticamente bloqueado. Donald Trump ha descartado, por ahora, nuevas conversaciones con Teherán, mientras desde Irán se repite que cualquier instalación utilizada para atacar su territorio podría convertirse en objetivo.

La lógica de ambas partes apunta así hacia una peligrosa dinámica de represalias. Washington ha amenazado con responder a determinados ataques contra sus intereses y Teherán estudia fórmulas para ampliar geográficamente el coste de cualquier nueva operación estadounidense.

Ese endurecimiento coincide además con el ascenso de los sectores más beligerantes dentro de la estructura de poder iraní. La incorporación de figuras vinculadas a la Guardia Revolucionaria refuerza la percepción de que Teherán se prepara para un escenario prolongado de confrontación.

Una amenaza posible, pero con límites

Los expertos occidentales consideran que Irán dispone de medios para intentar alcanzar objetivos situados a gran distancia, aunque su capacidad para realizar ataques convencionales precisos contra Europa presenta importantes limitaciones. Los misiles de alcance medio pueden cubrir grandes distancias, pero reducir su carga explosiva y precisión al aumentar el recorrido.

Por ello, una acción directa contra territorio europeo no parece necesariamente la opción más eficaz. El empleo de drones, operaciones encubiertas o grupos aliados en Oriente Medio podría ofrecer a Teherán alternativas menos costosas y con mayor margen de maniobra.

La cuestión clave para Europa es que incluso una amenaza limitada puede tener consecuencias estratégicas. Bulgaria, Chipre y otros puntos utilizados por fuerzas estadounidenses podrían convertirse en piezas de una crisis que hasta ahora parecía circunscrita a Oriente Medio.

Si Washington y Teherán vuelven a cruzar el umbral de la confrontación abierta, el verdadero riesgo para Europa no sería únicamente recibir un ataque, sino quedar progresivamente integrada en una guerra cuyo alcance resulta cada vez más difícil de controlar. @mundiario