Hay victorias que suman tres puntos y otras que, además, despejan dudas. El 3-1 del Deportivo de A Coruña frente al Valencia pertenece a la segunda categoría. No solo porque el conjunto coruñés estrenó su casillero de triunfos en Primera División, sino porque dejó la sensación de que el proyecto deportivista comienza a adquirir una personalidad reconocible tras un inicio de temporada en el que el rendimiento estaba muy por debajo de la inversión realizada durante el verano.
El marcador final necesita contexto. Dos de los tres goles fueron en propia puerta de un Valencia que cometió errores impropios de un equipo de su historia. Pero reducir el triunfo a esa circunstancia sería injusto con un Deportivo que dominó largos tramos del encuentro, alternó registros con y sin balón y encontró en Pierre-Emerick Aubameyang el futbolista diferencial que explica buena parte de su crecimiento.
Tres partidos, tres goles. El delantero gabonés ha caído de pie en A Coruña. Su definición en el segundo tanto volvió a demostrar que conserva intacto el instinto que le convirtió en uno de los mejores delanteros europeos de la última década. Un control orientado para dejar atrás a Jesús Vázquez y una sutil vaselina sobre Dimitrievski bastaron para resolver una jugada que muy pocos futbolistas de esta Liga son capaces de culminar con esa naturalidad.
Aubameyang iguala el arranque goleador de Bebeto y confirma que su fichaje puede cambiar el techo del Deportivo
Las estadísticas comienzan a situarlo en un lugar reservado para muy pocos. Su inicio goleador solo encuentra precedentes recientes en el histórico arranque de Bebeto y en el efímero paso de Rábade. Pero más allá de los números, Aubameyang transmite algo todavía más valioso: cada balón que recibe cerca del área genera la sensación de que puede acabar en gol. Ese es el tipo de futbolista que cambia temporadas.
Nsongo aprovecha su oportunidad
Si Aubameyang volvió a ejercer de estrella, la otra gran noticia llegó con Bil Nsongo. El joven atacante, novedad en el once inicial, respondió con un partido de enorme desgaste físico. Peleó cada balón, presionó la salida valencianista, ofreció profundidad y dio continuidad al juego ofensivo del Deportivo. No firmó el gol que habría coronado su actuación, pero sí dejó la impresión de que puede convertirse en una pieza muy útil para Antonio Hidalgo.
Hace apenas una semana había mostrado en Málaga, durante los pocos minutos que disputó, una capacidad para incomodar a las defensas que reclamaba una oportunidad mayor. Esta vez la tuvo y respondió. En un equipo que todavía busca referencias ofensivas más allá de Aubameyang, su aparición amplía el abanico de soluciones.
Dos versiones para un mismo partido
Quizá la evolución más interesante del Deportivo estuvo en la forma de interpretar el encuentro. Durante la primera mitad dominó el balón con autoridad, superando los trescientos pases y controlando el ritmo del partido. Tras el descanso cambió el registro. Cedió más iniciativa, redujo considerablemente su posesión y apostó por un fútbol más vertical y práctico.
No es frecuente que un recién ascendido muestre capacidad para ganar de dos maneras distintas. El Deportivo lo consiguió. Esa versatilidad puede convertirse en uno de sus principales argumentos durante una temporada en la que no todos los partidos exigirán el mismo plan.
El regreso de la animación a Riazor coincide con la primera victoria de un equipo que empieza a encontrar identidad
Riazor vuelve a sonar a Primera
La otra gran protagonista de la tarde fue la grada. Después del acuerdo alcanzado entre el club y los colectivos de animación, Marathón Inferior recuperó su papel como corazón acústico del estadio. El regreso de los cánticos coincidió simbólicamente con el primer gol del Deportivo y transformó por completo el ambiente de Riazor.
Antonio Hidalgo no ocultó su emoción al término del encuentro. Reconoció que el equipo sintió el impulso de la afición y celebró la coincidencia entre el regreso de la animación y el primer tanto del partido como una demostración de la fuerza que puede alcanzar el Deportivo cuando estadio y equipo avanzan en la misma dirección. No fue una frase hecha. Se percibía sobre el césped.
Una clasificación que invita al optimismo
Con cinco puntos en las tres primeras jornadas, el Deportivo se instala provisionalmente en la séptima posición de la clasificación y mantiene su condición de invicto en su regreso a Primera División.
Hace apenas una semana, tras el empate en Málaga, muchas de las preguntas giraban alrededor de la escasa presencia de los fichajes en el once titular y de la dificultad del equipo para generar fútbol ofensivo. Frente al Valencia comenzaron a aparecer algunas respuestas.
Todavía queda mucho camino por recorrer. El sistema necesita consolidarse, el centro del campo debe ganar continuidad y la plantilla aún tiene margen de crecimiento. Pero el encuentro dejó una conclusión evidente: cuando Aubameyang marca diferencias, Nsongo aporta energía, el equipo alterna fases de control con transiciones rápidas y Riazor empuja como en sus mejores tiempos, el Deportivo deja de parecer un recién ascendido. Y empieza, sencillamente, a parecer un equipo de Primera. @mundiario
