El Deportivo de La Coruña volvió el pasado 17 de agosto a Primera División ocho años después de su último descenso. Lo hizo con un 1-1 ante el Elche en Riazor: Pierre-Emerick Aubameyang adelantó a los blanquiazules en el minuto 21 con una asistencia de Lorenzo Amatucci, y Marc Aguado empató de cabeza en el 76. Fue el primer gol del Dépor en la máxima categoría desde su descenso.
La vuelta a Primera es la mejor excusa para recuperar una conversación que Augusto César Lendoiro mantuvo con MUNDIARIO en el segundo episodio de El Podcast de MUNDIARIO. El expresidente que llevó al Deportivo a competir con el Barcelona y el Real Madrid, y a jugar la Champions League, reflexionó entonces sobre lo que necesitaría el club para volver a pelear arriba. Sus palabras encajan casi al milímetro con el reto que empieza ahora en Riazor.
«Estaríamos siendo un Atlético de Madrid»
Lendoiro fue presidente del Deportivo entre 1988 y 2007. En su etapa, el club llegó a cobrar 20 o 23 millones de pesetas por los derechos de televisión, frente a los 140 o 150 millones que ingresaban entonces el Real Madrid o el Barcelona. Con esa diferencia, sostiene, el Deportivo hizo lo que hizo: ser campeón de Liga en 2000, subcampeón en varias ocasiones y semifinalista de la Champions League en 2004.
«Hoy si nosotros tuviésemos la situación que vivimos en los años 90 y 2000 estaríamos cobrando de televisión 120, 130, 140 millones, más o menos igual que el Barcelona, que antes nos llevaba siete veces esa cifra.» Con los ingresos actuales de la Champions League, calcula, el club podría manejar presupuestos de 250 o 300 millones de euros. «Con eso le plantas cara a cualquiera. Estaríamos siendo un Atlético de Madrid.»
Gloria y deuda: el precio de los sueños
La etapa de Lendoiro dejó al Deportivo en la élite del fútbol europeo, pero también con una deuda que tardó años en digerir. El propio expresidente lo resume sin rodeos: la deuda no vino de los descensos entre primera y segunda división, sino de perder de golpe los ingresos de la Champions League, con los contratos de los jugadores ya firmados y sin margen para reducirlos.
«¿Valió la pena? Yo lo volvería a hacer», responde cuando se le pregunta si repetiría el camino. Es una reflexión que cobra sentido ahora, cuando el nuevo proyecto coruñés empieza de nuevo en Primera con la obligación de no repetir los errores de aquella época dorada.
El fichaje que resume una era
De aquellos años queda una historia que ilustra hasta dónde llegó la ambición de Lendoiro con recursos muy limitados: el fichaje de Bebeto en 1992. El Deportivo acababa de convertirse en sociedad anónima deportiva y disponía de unos 400 millones de pesetas para dos grandes fichajes. Mauro Silva estaba encaminado. Bebeto, jugador del Vasco da Gama y ya estrella del fútbol brasileño, parecía imposible.
«Con Bebeto casi no había negociaciones porque no podías hablar con Bebeto. ¿De qué me estás hablando? Si vais a descender…», recuerda Lendoiro. Aun así viajó a Río de Janeiro junto a Luisín Sánchez, logró entrar en el condominio donde vivía el futbolista y cerró el fichaje en una sola noche, con la ayuda, según sus propias palabras, «de las que mandan siempre, que son las mujeres». Bebeto llegó a Riazor y, dos años después, se proclamó campeón del mundo con Brasil vistiendo la camiseta del Deportivo.
Una lección para el nuevo Dépor
El empate ante el Elche es apenas el primer paso de un proyecto que arranca con más recursos que el de Lendoiro, pero con la misma pregunta de fondo: hasta dónde puede llegar un club de Riazor si se gestiona bien. El expresidente ya dejó su respuesta en El Podcast de MUNDIARIO, la misma serie que hace unos días recuperó la conversación con Fernando González Laxe sobre la economía azul de Galicia.
El episodio completo con Augusto César Lendoiro está disponible en MUNDIARIO para quien quiera escuchar, con todo detalle, por qué el hombre que fichó a Bebeto sin apenas presupuesto cree que este Deportivo puede volver a las noches grandes de Riazor. @mundiario
