Die Linke conquista Berlín: asalto al poder de los poscomunistas con la vivienda como bandera

Treinta y siete años después de la caída del Muro, el partido heredero de la izquierda poscomunista de la antigua Alemania Oriental ha ganado por primera vez unas elecciones en Berlín. Die Linke se ha situado como primera fuerza en la Cámara de Representantes de la capital alemana, con alrededor del 25,3 % de los votos en el resultado provisional, por delante de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), que ronda el 19 %, y de la Alternativa por Alemania (AfD), que alcanza el 16,3 %.

El resultado coloca a Elif Eralp ante la posibilidad de encabezar el próximo Gobierno regional, aunque esta victoria electoral no implica disponer de una mayoría suficiente para gobernar en solitario. Las negociaciones entre partidos deberán determinar ahora qué coalición puede formar el nuevo Ejecutivo de Berlín, pero todo parece que será una conjunción de todas las izquierdas.

El vuelco tiene una dimensión histórica. Desde la reunificación alemana, ni el Partido del Socialismo Democrático (PDS), heredero de quienes gobernaron con puño de hierro en la República Democrática Alemana (RDA), ni su sucesor Die Linke, habían conseguido terminar unas elecciones regionales en Berlín como primera fuerza. En 2001, el PDS obtuvo un 22,6 % y entró posteriormente en el Gobierno como socio menor. En 2023, Die Linke se quedó en el 12,2 %, mientras los democristianos fueron primeros con el 28,2 %.

La campaña de Eralp se ha construido alrededor de uno de los problemas que más afectan a la vida cotidiana de los berlineses: el precio de la vivienda. Los alquileres han aumentado de forma muy acusada durante la última década y Berlín calcula que necesitará unas 211.000 viviendas adicionales hasta 2040 para responder a la demanda.

Die Linke ha convertido esa presión inmobiliaria en su principal argumento electoral. Su programa plantea una ampliación de la vivienda pública y medidas para limitar el peso de los grandes propietarios. Entre sus propuestas figura la transferencia al sector público de unas 220.000 viviendas pertenecientes a grandes empresas inmobiliarias, una iniciativa relacionada con el referéndum celebrado en 2021, cuando un 58 % de los participantes respaldó la socialización de viviendas de grandes propietarios.

La propuesta, sin embargo, tiene importantes obstáculos jurídicos, financieros y políticos. La propia estimación manejada por sus críticos eleva a unos 20.000 millones de euros el coste de las expropiaciones. El debate sobre la vivienda, por tanto, no termina con las urnas: será uno de los primeros asuntos que deberá afrontar cualquier Gobierno que salga de las negociaciones. El problema inmobiliario ha adquirido una dimensión transversal. El encarecimiento de los alquileres afecta tanto a jóvenes como a trabajadores con empleos estables y ha alimentado el desplazamiento de residentes de algunos barrios. Las protestas por los precios y la escasez de vivienda se han convertido en una escena recurrente de la política berlinesa.

 

De la herencia de la RDA a una nueva izquierda urbana

Die Linke nació en 2007 de la fusión del Partido del Socialismo Democrático —el PDS, sucesor de la SED que gobernó la República Democrática Alemana— con sectores de la izquierda occidental. Esa genealogía continúa formando parte de la historia del partido, pero explica cada vez menos por sí sola el comportamiento electoral de una capital transformada desde la reunificación.

La candidata que ha llevado ahora a Die Linke a la primera posición nació en Múnich en 1981, en una familia de origen turco. Su padre era médico y su madre, activista feminista. Eralp estudió Derecho y llegó a Berlín en 2010, antes de incorporarse a Die Linke en 2017 y entrar en la Cámara de Representantes de la ciudad en 2021.

El perfil de la cabeza de la lista ganadora resume parte de la transformación demográfica y política de la capital. Berlín es hoy una ciudad mucho más diversa que la que quedó dividida por el Muro y también un territorio donde los problemas de vivienda, salarios, servicios públicos y coste de vida han ganado peso frente a las viejas divisiones ideológicas entre Este y Oeste.

Un resultado que cambia el mapa político de Berlín

La victoria de Die Linke se produce además a costa de las formaciones que durante décadas han ocupado el centro de la política berlinesa. La CDU pierde la primera posición que había obtenido en 2023, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD) registra uno de sus peores resultados en la historia de la Cámara de Representantes y los Verdes también retroceden.

El resultado deja un Parlamento fragmentado y obliga a negociar una mayoría. Die Linke no dispone de escaños suficientes para gobernar sola, de modo que el SPD y los Verdes aparecen como interlocutores ineludibles para la formación del próximo Ejecutivo. No obstante, la composición definitiva del Gobierno dependerá de las conversaciones que comiencen tras los comicios.

Para el SPD, el desenlace supone además la pérdida de terreno en una ciudad que durante buena parte de la etapa posterior a la reunificación estuvo marcada por su hegemonía en el Gobierno regional. La CDU, por su parte, queda desplazada de la primera posición mientras la AfD consolida una presencia relevante en la Cámara.

Berlín ya no se divide solo por el antiguo Muro

La geografía política de la capital tampoco puede entenderse hoy únicamente a partir de la vieja frontera entre Berlín Este y Berlín Oeste. La ciudad se ha convertido en un mosaico de barrios con perfiles sociales y económicos muy diferentes, desde zonas históricamente obreras del este hasta distritos occidentales de mayor renta y barrios centrales caracterizados por una elevada diversidad cultural.

Esa transformación demográfica ha coincidido con una renovación generacional del electorado. En las elecciones de 2026, por primera vez los berlineses de 16 y 17 años con nacionalidad alemana pudieron votar para el Parlamento regional. El censo electoral para la Cámara de Representantes alcanzó los 2.487.318 electores, 55.546 más que en 2023.

El cambio social se refleja también en los asuntos que dominaron la campaña. La vivienda apareció por delante de otras cuestiones nacionales como uno de los principales problemas de la ciudad, mientras las dificultades de las infraestructuras, la administración pública y los servicios municipales completaron un diagnóstico de malestar urbano. @mundiario