El chavismo ante el caso Alex Saab: de «diplomático secuestrado» a extranjero deportado

El caso de Alex Saab ha dado un nuevo giro que amenaza con abrir una de las mayores contradicciones políticas y jurídicas del chavismo en los últimos años. Apenas dos días después de que el empresario colombiano fuera deportado a Estados Unidos, el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró públicamente que Saab “no es venezolano” y que la documentación con la que obtuvo la nacionalidad habría sido fraudulenta.

La afirmación supone un cambio radical respecto al relato sostenido durante años por el chavismo, que convirtió a Saab en símbolo político, lo presentó como diplomático venezolano con inmunidad y defendió su liberación cuando fue detenido en Cabo Verde en 2020.

Ahora, en cambio, el Gobierno venezolano sostiene que nunca existió un expediente legal que sustentara su naturalización y que la cédula utilizada por el empresario habría sido emitida irregularmente en 2004.

El chavismo intenta justificar la deportación de Saab

Las declaraciones de Cabello llegan en medio de la polémica provocada por la entrega de Saab a Estados Unidos. El empresario compareció este lunes ante un tribunal federal en Miami acusado de sobornar a altos funcionarios para obtener contratos gubernamentales millonarios.

Dentro del chavismo, la deportación ha generado incomodidad porque Saab había sido elevado durante años a la categoría de “héroe diplomático” del régimen. En la oposición, las críticas se centran en la aparente contradicción del Ejecutivo venezolano: durante años reivindicó su condición de venezolano y ahora lo presenta como ciudadano extranjero.

La diferencia no es menor. La Constitución venezolana prohíbe la extradición de ciudadanos nacionales, mientras que sí contempla la entrega de extranjeros investigados por delitos como blanqueo de capitales, delincuencia organizada o corrupción internacional.

Cabello intentó despejar esa contradicción apoyándose precisamente en ese argumento jurídico. Según explicó, tras una “investigación detallada” las autoridades concluyeron que Saab poseía una cédula falsa y que no existe ningún expediente oficial de nacionalidad venezolana.

“Por eso es que nosotros tomamos la decisión de deportarlo de Venezuela. Porque no es un ciudadano venezolano”, afirmó el ministro.

Un hombre clave para la supervivencia económica del chavismo

La nueva posición oficial contrasta con el papel central que Saab desempeñó durante años dentro de la estructura económica chavista.

Nacido en Barranquilla, el empresario colombiano se convirtió en una figura estratégica para el Gobierno de Nicolás Maduro en plena etapa de sanciones internacionales y aislamiento financiero. Su red empresarial participó en operaciones vinculadas a importación de alimentos, construcción de viviendas, petróleo, oro y carbón.

Además, Saab llegó a ocupar el cargo de ministro de Producción Nacional y actuó como uno de los principales interlocutores económicos de Delcy Rodríguez.

Durante mucho tiempo, sin embargo, el chavismo evitó reconocer públicamente esa relación. Fueron las investigaciones periodísticas de Armando.info las que documentaron sus vínculos empresariales con el régimen, provocando incluso demandas judiciales y el exilio de varios reporteros.

De “diplomático secuestrado” a extranjero deportado

El discurso oficial cambió radicalmente cuando Saab fue detenido en 2020 en Cabo Verde durante una escala técnica en un viaje hacia Irán.

En aquel momento, el Gobierno venezolano desplegó una intensa campaña nacional e internacional para exigir su liberación. Maduro lo calificó de “secuestrado”, defendió que gozaba de inmunidad diplomática y convirtió su caso en bandera política.

Su imagen llegó incluso a aparecer en pantallas de Times Square, en Nueva York, dentro de campañas financiadas por el chavismo para reclamar su excarcelación.

La presión política terminó dando resultado en diciembre de 2023, cuando el entonces presidente estadounidense Joe Biden le concedió un indulto en el marco de un intercambio que permitió la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.

Maduro recibió entonces a Saab con honores en el Palacio de Miraflores.

Por eso la decisión actual del Gobierno de Delcy Rodríguez de entregarlo nuevamente a Estados Unidos ha generado desconcierto incluso dentro de sectores chavistas.

Las preguntas que el Gobierno no logra responder

Las explicaciones oficiales tampoco han despejado una incógnita clave: cómo un empresario que, según el propio chavismo, tenía documentos falsos logró convertirse durante años en uno de los hombres más influyentes del poder venezolano.

Saab no solo utilizó pasaporte venezolano y ejerció funciones diplomáticas. También votó en elecciones, ocupó cargos ministeriales y participó en negociaciones internacionales en representación del Estado venezolano.

La propia Delcy Rodríguez evitó profundizar en esas contradicciones y se limitó a afirmar que Saab era un ciudadano “de origen colombiano” que “cumplió funciones” en Venezuela.

El episodio refleja hasta qué punto el caso Saab se ha transformado en un problema político para el chavismo. Lo que durante años fue presentado como un símbolo de resistencia frente a Washington amenaza ahora con convertirse en una fuente de tensiones internas y cuestionamientos legales sobre el funcionamiento del propio aparato estatal venezolano.

Y, sobre todo, deja una pregunta incómoda flotando sobre Caracas: si Alex Saab nunca fue realmente venezolano, ¿cómo pudo el chavismo convertirlo durante años en uno de los rostros oficiales del poder? @mundiario