El contrato de Asencio empieza a pesar en el Real Madrid

El Real Madrid elevó demasiado rápido el estatus de Raúl Asencio. Darle ficha del primer equipo después de responder cuando las lesiones abrieron un espacio en la defensa podía resultar lógico. Mucho más discutible fue convertir aquella irrupción en un contrato propio de un futbolista consolidado cuando su trayectoria en la élite todavía estaba comenzando.

Conviene separar, además, dos momentos. El contrato hasta 2031 no se firmó después de tres partidos: cuando se cerró la ampliación, en junio de 2025, Asencio ya acumulaba 42 encuentros oficiales con el primer equipo. Sin embargo, el Madrid había comenzado mucho antes a elevar su consideración contractual y deportiva. En marzo ya había activado una renovación y una importante mejora económica que posteriormente terminó ampliándose hasta 2031. El debate, por tanto, no está en proteger a un canterano, sino en hasta dónde decidió llegar el club con esa apuesta.

Asencio tiene ahora 23 años, contrato hasta junio de 2031 y un salario estimado de unos 6,25 millones de euros brutos por temporada, sin contar posibles bonus. No es una cifra oficial publicada por el Real Madrid, pero sí una referencia que permite dimensionar el problema: todavía tendría comprometidos alrededor de 31 millones brutos durante los cinco años restantes de vinculación.

La dificultad aumenta porque el escenario deportivo actual tampoco apareció de repente. El Madrid ya había incorporado a Dean Huijsen cuando amplió el contrato de Asencio y posteriormente reforzó todavía más el centro de la defensa con Ibrahima Konaté. Mourinho cuenta además con Éder Militão y Antonio Rüdiger. El club sabía que estaba reconstruyendo una demarcación en la que la competencia iba a crecer considerablemente.

Asencio comienza así la temporada muy lejos de tener asegurada una cuota importante de minutos. Actualmente continúa recuperándose de sus problemas físicos y ni siquiera ha podido entrar en las primeras convocatorias ligueras. Cuando vuelva, tendrá que competir por espacio en una defensa con Huijsen, Konaté, Militão y Rüdiger. Salvo lesiones, sanciones o una acumulación importante de bajas, su camino hacia la titularidad parece especialmente complicado.

Su nombre ya estuvo relacionado con una posible salida durante el último mercado, aunque el jugador optó por continuar. Si su situación no cambia durante los próximos meses, enero volverá inevitablemente a abrir el debate. No existe por ahora ninguna operación confirmada para el mercado de invierno, pero mantener durante toda la temporada a un central con ese salario y con pocas posibilidades de jugar tampoco parece una solución especialmente útil para ninguna de las partes.

Una cesión tampoco sería sencilla. Pocos equipos capaces de ofrecerle una cantidad importante de minutos pueden asumir íntegramente una ficha cercana a los seis millones de euros brutos, por lo que el Madrid podría verse obligado a pagar una parte para facilitar la operación. En un traspaso la situación sería diferente: el comprador no está obligado a mantenerle el salario que percibe actualmente, pero entonces sería Asencio quien tendría que aceptar una reducción de sus condiciones económicas.

Ese es uno de los principales efectos de haber elevado tan pronto su estatus. El Madrid colocó al canterano en un nivel salarial que ahora puede convertirse en un obstáculo para encontrarle destino. Un futbolista con contrato hasta 2031 no tiene ninguna necesidad económica de aceptar una salida a cualquier precio, y menos todavía si marcharse supone cobrar considerablemente menos. Lo que originalmente pretendía blindar un activo puede terminar reduciendo las alternativas del propio club.

A los problemas deportivos y contractuales se suma ahora un frente extradeportivo especialmente delicado. Asencio fue interceptado el pasado 16 de agosto conduciendo y arrojó 0,90 y 0,88 miligramos de alcohol por litro de aire expirado, frente al límite general de 0,25. Es decir, alrededor de tres veces y media la tasa permitida y cerca de cuadruplicarla. Reconoció los hechos en un juicio rápido y fue condenado a pagar 14.400 euros de multa y a permanecer ocho meses sin permiso de conducir. Mourinho ya ha mostrado públicamente su descontento con la acumulación de episodios fuera del campo.

Y el asunto judicial no termina ahí. Asencio afronta desde este jueves 3 de septiembre el juicio por dos presuntos delitos contra la intimidad relacionados con un vídeo sexual recibido en su teléfono en 2023, acusado concretamente de haber mostrado esas imágenes a otra persona. La Fiscalía mantiene inicialmente una petición de dos años y medio de prisión, aunque está dispuesta a retirarla si las dos mujeres afectadas ratifican ante el tribunal el perdón que ya manifestaron durante la instrucción. La situación deportiva ya era compleja; añadir un contrato hasta 2031, una ficha elevada, una condena por conducir bajo los efectos del alcohol y otro procedimiento judicial abierto convierte el caso Asencio en un problema mucho mayor del que el Real Madrid podía imaginar cuando decidió elevar tan deprisa su estatus dentro de la plantilla. @mundiario