España quiere marcharse al Mundial desde Galicia. No es un detalle menor ni una postal bonita: es una elección con mensaje. La Federación negocia que el 4 de junio Riazor sea el último estadio español que vea a la Selección antes de cruzar el Atlántico rumbo a Estados Unidos, Canadá y México. Y el rival elegido tiene aroma a déjà vu: China, el mismo equipo contra el que España se probó antes de conquistar la Eurocopa de 2012.
El calendario dibuja una ruta muy clara. De acuerdo a Joaquín Maroto del diario As, antes de junio, el gran examen será la Finalissima ante Argentina el 27 de marzo, una prueba de prestigio y de realidad. España jugará su primera Finalissima frente al vigente campeón del mundo y número dos del ránking FIFA, en un partido que no se mide en goles, sino en jerarquía. Después, en Doha, llegará otro amistoso ante Egipto el 30 de marzo, cerrando el bloque de marzo antes de entrar en modo Mundial.
La historia le guiña el ojo a la Selección con China como rival. A veces el fútbol es superstición y a veces es simple narrativa, pero el dato es demasiado redondo: China fue el último rival antes de que España levantara la Euro 2012. Repetir el patrón no garantiza nada, pero sí alimenta una idea poderosa: la de un equipo que quiere viajar con una sensación familiar, como si se colocara el traje de gala antes de entrar al gran escenario.
Tras el paso por Riazor, el plan contempla un último ensayo en América, previsiblemente contra Perú. Ahí ya no habrá espacio para la nostalgia: será un partido pensado para ajustar automatismos, ritmo competitivo y tensión real. Porque lo siguiente será el debut mundialista y, en un Mundial, el primer partido es una frontera: o te instala en el torneo o te condena a sobrevivir desde el miedo.
España arrancará la fase de grupos contra Cabo Verde el 15 de junio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, a las 12:00 hora local (18:00 en España). Repetirá sede y horario ante Arabia Saudí el 21 de junio. Y cerrará contra Uruguay, el rival con más colmillo del grupo, el 26 de junio en Guadalajara (México), en el Estadio Chivas, a las 19:00 hora local, lo que en España será de madrugada.
Ese tercer partido añade un peso histórico: España volverá a Guadalajara 40 años después del Mundial 1986, donde quedó marcada por aquel Brasil-España (0-1) con el gol de Sócrates y el “gol fantasma” de Míchel que el árbitro Bambridge no concedió. Un recuerdo que funciona como advertencia: en los Mundiales, la épica existe, pero también el azar, el error y la injusticia.
La Selección se irá al Mundial desde Riazor con un símbolo bajo el brazo: la idea de que se marcha desde un estadio con alma, no desde un trámite. Y quizá ahí esté lo importante. España no solo prepara partidos: prepara una mentalidad. Porque para ganar un Mundial no basta con jugar bien. Hay que viajar con una historia, con un punto de orgullo, y con la convicción de que el destino no se espera: se conquista. @mundiario
