La AfD roza el poder en Sajonia-Anhalt: la conquista del primer Gobierno de ultraderecha en Alemania

Alemania afronta este domingo una de esas elecciones regionales que pueden desbordar ampliamente las fronteras de un land. Sajonia-Anhalt, un Estado federado de apenas 2,1 millones de habitantes, puede convertirse en el primer territorio alemán gobernado por Alternativa para Alemania (AfD) desde la fundación de la República Federal. La formación de Ulrich Siegmund aventaja con enorme distancia a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y se acerca al umbral que podría permitirle gobernar por sí sola, aunque el último sondeo del ZDF apunta a que todavía necesitaría un socio.

La fotografía publicada el viernes por el ZDF es contundente: AfD obtiene un 41 % en su proyección de voto, frente al 23 % de la CDU, el 11,5 % de Die Linke (La Izquierda), el 8,5 % del Partido Socialdemócrata (SPD) y el 6 % de Los Verdes. Los liberales del Partido Democrático Libre (FDP) quedan en el 3 % y la izquierda antiinmigración prorrusa Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), en el 4 %, por debajo del 5 % necesario para entrar en el Parlamento regional.

El salto de AfD es especialmente significativo si se compara con las elecciones de 2021. Entonces obtuvo el 20,8 % de los votos; la CDU fue primera con el 37,1 %. Cinco años después, el partido ultraderechista podría prácticamente duplicar su resultado mientras los democristianos perderían 14 puntos.

El propio ZDF advierte, sin embargo, de que una mayoría absoluta de AfD sigue siendo improbable. La encuesta tiene un margen de error de unos tres puntos para partidos situados en torno al 40 %, un 26 % de los consultados todavía no sabe con certeza qué votará y las formaciones próximas al 5 % pueden alterar sustancialmente el reparto final de escaños.

La cuestión es que AfD puede acercarse al poder sin necesidad de alcanzar una mayoría absoluta. Si los demás partidos consiguen sumar una mayoría alternativa de salvación, la formación seguirá en la oposición. Sin embargo, la BSW ha deslizado a la prensa que podría inclinarse a formar gobierno con la ultraderecha, y se justifica alegando que descartarían tomar la postura “antidemocrática” de impedir la llegada al poder de un partido que representa a más del 40 % de los votantes.

Un cortafuegos sometido a máxima presión

La cuestión decisiva es la llamada Brandmauer, el cortafuegos que mantiene a AfD fuera de los gobiernos mediante el rechazo de las demás fuerzas a pactar con ella. Hasta ahora ha impedido que el partido utilice su creciente respaldo electoral a nivel federal para apalancarse los gobiernos a escala regional, aunque posee cuatro alcaldías menores en el resto del país.

Sajonia-Anhalt llevará esa estrategia al límite. La CDU gobierna actualmente el land con SPD y FDP, pero los liberales están por debajo del umbral electoral en las encuestas, por lo que los democristianos deberán pensar en abrir la coalición a más socios. La alternativa pasaría por construir una mayoría con partidos con los que los democristianos también mantienen profundas diferencias, aunque Friedrich Merz ha cerrado expresamente esa puerta. El canciller y líder del partido de derechas sostiene que tanto AfD como Die Linke se encuentran en los extremos, por tanto, fuera del espacio con el que su partido puede cooperar.

El problema para la ultraderecha es aritmético. Cuanto más fragmentado quede el Parlamento, más difícil será conseguir la mayoría absoluta. El precedente de Turingia demuestra hasta qué punto puede complicarse la operación. Allí AfD fue la fuerza más votada en 2024, pero la CDU logró articular posteriormente un Gobierno con SPD y BSW. Esa fórmula atraviesa ahora sus horas más bajas y resulta difícil trasladarla mecánicamente a Sajonia-Anhalt.

Ulrich Siegmund, la estrella en ascenso del este

El candidato de AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, afronta la campaña con un objetivo mucho más ambicioso que lograr una victoria simbólica. Quiere ser el primer dirigente de su partido en presidir un Gobierno regional alemán. Su campaña ha girado en torno a inmigración, identidad nacional y rechazo de políticas “woke”. AfD plantea, además, un programa de fuerte endurecimiento migratorio y cambios profundos en educación, cultura y medios públicos si consigue gobernar.

El partido llega a la cita convertido ya en una fuerza de primer orden en el este alemán. En las elecciones federales de 2025 fue la segunda fuerza a nivel nacional y en Turingia consiguió ser el partido más votado en los comicios regionales de 2024. Sajonia-Anhalt representa, por tanto, el siguiente salto: pasar de ser una fuerza de oposición con una base electoral en aumento a controlar las instituciones de un land.

La elección tiene también una dimensión económica. Merz ha advertido de que un Gobierno regional dirigido por AfD podría perjudicar la capacidad de Sajonia-Anhalt para atraer inversión extranjera. El argumento refleja una preocupación transversal entre sectores empresariales alemanes por las consecuencias de una eventual entrada de la extrema derecha en el poder regional. Sajonia-Anhalt no tiene el peso industrial de Baja Sajonia ni el tirón económico y cultural de Sajonia. Su población envejece, algunas zonas continúan perdiendo habitantes y el Estado arrastra parte de las dificultades estructurales del este alemán.

El antiguo territorio de la Alemania oriental concentra algunas de las fracturas que alimentan el ascenso de AfD: diferencias económicas con el oeste, desconfianza hacia las élites políticas de Berlín, malestar con la evolución del país desde la reunificación y una relación con Rusia que continúa siendo diferente de la predominante en otras regiones alemanas. En viste del excelente rendimiento de la ultraderecha en las últimas elecciones, todo parece indicar que el respaldo a AfD en el este seguirá propulsando al partido a nivel nacional. @mundiario