Hay historias en el fútbol que parecen escritas para el cine y pocas tan extraordinarias como la del Leicester City. En 2008 militaba en la tercera división inglesa, en 2014 consiguió regresar a la Premier League y en 2015 salvó la categoría tras ganar siete de sus últimos nueve partidos. Nadie podía imaginar que, apenas un año después, aquel equipo que había luchado por sobrevivir terminaría convirtiéndose en campeón de Inglaterra.
Claudio Ranieri fue el encargado de dirigir uno de los mayores milagros de la historia del fútbol. Con una plantilla muy alejada del presupuesto de los grandes equipos, el técnico italiano construyó un bloque prácticamente irrepetible. Kasper Schmeichel, Wes Morgan, Robert Huth, Christian Fuchs, Danny Drinkwater, N’Golo Kanté, Marc Albrighton, Riyad Mahrez, Shinji Okazaki y Jamie Vardy fueron algunos de los protagonistas de aquella hazaña.
La temporada 2015-2016 cambió para siempre la historia del club. Vardy, llegado del fútbol no profesional, marcó 24 goles en la Premier League, Mahrez puso la magia y Kanté se convirtió en el pulmón del equipo. El Leicester conquistó el campeonato con 81 puntos y diez de ventaja sobre el Arsenal, después de comenzar la temporada con unas apuestas de 5.000 a 1 para llevarse el título. El 2 de mayo de 2016, un empate entre Chelsea y Tottenham convirtió en realidad lo que hasta entonces parecía imposible.
Pero aquel cuento de hadas comenzó a perder protagonistas demasiado pronto. Kanté abandonó el equipo ese mismo verano rumbo al Chelsea, Drinkwater siguió sus pasos en 2017 y Mahrez fichó por el Manchester City en 2018. Otros, como Vardy, rechazaron oportunidades para marcharse y apostaron por continuar en Leicester. El delantero inglés, Schmeichel, Morgan y Albrighton permanecieron durante años defendiendo los colores de un club que les había permitido tocar el cielo.
El Leicester todavía disfrutó de grandes momentos después de aquella Premier League. Alcanzó los cuartos de final de la Champions League en 2017, volvió a competir por las plazas europeas y conquistó la FA Cup en 2021 de la mano de Brendan Rodgers. Sin embargo, entre tantas alegrías también llegó la tragedia de 2018, cuando el propietario Vichai Srivaddhanaprabha falleció en un accidente de helicóptero a las afueras del King Power Stadium.
El verdadero declive deportivo comenzó a manifestarse durante la temporada 2022-2023. Los problemas económicos, la dificultad para reforzar la plantilla y la pérdida progresiva de futbolistas importantes terminaron pasando factura. Rodgers fue destituido en abril y el Leicester acabó descendiendo a la Championship. Posteriormente llegaron las salidas de James Maddison, Harvey Barnes y Youri Tielemans, mientras que Wesley Fofana ya había abandonado el club en 2022.
Los zorros consiguieron levantarse rápidamente. En la temporada 2023-2024, con Enzo Maresca en el banquillo y Jamie Vardy todavía como referente, conquistaron la Championship con 97 puntos y regresaron a la Premier League. Pero aquella alegría fue efímera. El Leicester volvió a descender en 2025, tras terminar antepenúltimo con apenas 25 puntos, y ese mismo verano se despidió Vardy después de trece temporadas, 500 partidos y 200 goles. Se marchaba el último gran símbolo de una época irrepetible.
Lo peor todavía estaba por llegar. En febrero de 2026, el Leicester recibió una sanción de seis puntos por incumplir las normas de rentabilidad y sostenibilidad financiera. El equipo no consiguió reaccionar y el 21 de abril, tras empatar 2-2 ante el Hull City, consumó su segundo descenso consecutivo. Diez años después de conquistar Inglaterra, el Leicester regresaba a la League One, la tercera categoría del fútbol inglés.
La realidad actual resulta tan sorprendente como dolorosa. En noviembre de 2026, el Leicester ocupa la décima posición de la League One, con 19 puntos en 13 jornadas, muy lejos de aquellos tiempos en los que competía contra los mejores equipos de Europa. Russell Martin tiene ahora la responsabilidad de reconstruir un proyecto que ha pasado de disputar la Champions League a pelear por regresar a la segunda división.
Resulta difícil imaginar una caída más cruel para uno de los protagonistas del mayor cuento de hadas del fútbol moderno. Pero hay algo que ni los descensos, ni las malas decisiones, ni el paso del tiempo podrán arrebatarle jamás al Leicester City. Podrán quitarle la categoría, las estrellas y hasta los sueños del presente, pero nunca aquella primavera de 2016 en la que un equipo condenado a luchar por sobrevivir terminó conquistando Inglaterra. Porque dentro de muchos años, cuando nadie recuerde en qué posición terminó el Leicester en la tercera división, el mundo del fútbol seguirá contando la historia de aquel grupo de futbolistas que hizo posible lo imposible. Y es que hay equipos que ganan títulos, pero muy pocos consiguen que el fútbol entero vuelva a creer en los milagros. @mundiario
