La frágil calma que durante unos días permitió imaginar una posible negociación en Oriente Medio se ha roto de nuevo. Estados Unidos ha lanzado una operación militar contra instalaciones estratégicas de Irán después de una serie de ataques contra intereses estadounidenses y aliados en la zona, una respuesta que eleva la presión entre Washington y Teherán y devuelve al primer plano el riesgo de una guerra regional más amplia.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas llevaron a cabo una campaña de bombardeos contra varios enclaves vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní. Entre los objetivos alcanzados figuran centros de mando, almacenes de drones y misiles, además de sistemas de vigilancia situados en puntos estratégicos como la isla de Qeshm y la provincia de Juzestán.
La operación llega después de que Washington denunciara ataques con misiles contra posiciones militares estadounidenses en Oriente Medio. La Casa Blanca considera que Teherán y sus aliados regionales están detrás de una serie de ofensivas contra bases e infraestructuras de países socios, aunque Irán no ha asumido la responsabilidad de todos los episodios recientes.
Al mismo tiempo, Estados Unidos y Arabia Saudí realizaron ataques conjuntos contra posiciones de milicias cercanas a Irán en territorio iraquí. Según fuentes militares, la ofensiva habría causado decenas de bajas entre combatientes y personal vinculado a grupos aliados de Teherán.
Jordania intercepta misiles y aumenta la preocupación regional
La crisis también se ha extendido a otros países de la zona. Jordania aseguró haber derribado cinco misiles lanzados contra su territorio y afirmó que procedían de Irán, aunque las autoridades iraníes no han confirmado su implicación en ese ataque.
El Gobierno jordano señaló que la acción fue neutralizada por sus sistemas defensivos y que no provocó víctimas. Sin embargo, el episodio evidencia la creciente dificultad de mantener el conflicto limitado a un enfrentamiento directo entre Washington y Teherán.
La tensión alcanzó además el ámbito marítimo después de que un dron impactara contra dos buques metaneros en el puerto egipcio de Damietta, provocando incendios pero sin fallecidos. Estos incidentes incrementan la preocupación sobre la seguridad de las rutas energéticas internacionales.
El mercado energético teme una crisis prolongada
El presidente estadounidense, Donald Trump, defendió la respuesta militar y aseguró que su país actuaba tras recibir varios ataques contra sus fuerzas y aliados. Paralelamente, una reunión con representantes saudíes reforzó la coordinación entre ambos países ante lo que consideran una amenaza para la estabilidad regional.
La nueva escalada llega apenas días después de que se anunciara una pausa para favorecer contactos diplomáticos con mediación de países como Pakistán y Egipto. Sin embargo, el breve periodo de tranquilidad no ha desembocado en avances y las posiciones entre las partes continúan alejadas.
El impacto ya se nota en la economía internacional. El petróleo volvió a subir ante el temor a posibles interrupciones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial. Los mercados financieros también reaccionaron con caídas ante la posibilidad de que el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán entre en una fase más prolongada. @mundiario
