La junta de Myanmar rompe el aislamiento y difunde las primeras imágenes de Suu Kyi desde el golpe

La junta militar de Myanmar ha roto este lunes más de cuatro años de silencio visual sobre Aung San Suu Kyi. El Gobierno ha difundido varias fotografías de la histórica líder democrática durante un encuentro con un representante del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la primera prueba gráfica de su situación desde que fue detenida tras el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021.

Las instantáneas muestran a la premio Nobel de la Paz de 1991 reunida en Naipyidó con Arnaud de Baecque, jefe de la delegación del CICR en Myanmar. En dos de ellas aparece sonriente, estrechando la mano del delegado y conversando con él en una estancia revestida de madera. Una tercera fotografía la muestra cortando una tarta rosa con la inscripción en inglés Happy Birthday Aunty Suu, en referencia a su 81.º cumpleaños, celebrado el pasado 19 de junio.

Pese a la difusión de las imágenes, las autoridades militares no han precisado el lugar exacto donde se celebró el encuentro, su duración ni el contenido de la conversación, y tampoco ha sido posible verificar de forma independiente cuándo fueron tomadas las fotografías.

Horas después de la publicación de las imágenes, el CICR confirmó que uno de sus delegados pudo visitar a Suu Kyi y mantener una conversación privada con ella, conforme a los protocolos habituales de la organización para asistir a personas privadas de libertad. El CICR explicó que este tipo de visitas permiten intercambiar noticias con los familiares de los detenidos, aunque evitó confirmar si la exdirigente pudo comunicarse con su familia. También declinó ofrecer detalles sobre su estado de salud o las condiciones en las que permanece retenida.

La organización reiteró que todas las observaciones realizadas durante la visita se trasladarán únicamente a las autoridades birmanas bajo el principio de confidencialidad que rige sus misiones humanitarias.

La primera prueba de vida en más de cuatro años

La publicación de las fotografías supone un giro significativo respecto al hermetismo mantenido por la junta desde el golpe militar. Durante este tiempo, las únicas referencias sobre el estado de Suu Kyi habían procedido de informaciones oficiales esporádicas o de declaraciones de responsables del régimen, sin ninguna verificación independiente.

Su hijo menor, Kim Aris, llegó a denunciar el pasado mayo que llevaba cerca de tres años sin recibir ninguna información fiable sobre su madre y sin poder mantener contacto directo con ella. En julio, el ministro de Exteriores del régimen, Tin Maung Swe, aseguró ante sus homólogos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que Suu Kyi gozaba de buena salud, unas afirmaciones que varios países de la región reclamaron poder comprobar mediante una visita independiente.

Aung San Suu Kyi continúa siendo la figura política más reconocida de Myanmar. Hija del héroe de la independencia Aung San, lideró durante décadas la oposición pacífica frente a los sucesivos gobiernos militares y se convirtió en un símbolo internacional de la lucha por la democracia, reconocimiento que le valió el Premio Sájarov del Parlamento Europeo y el Premio Nobel de la Paz. Tras permanecer largos periodos bajo arresto domiciliario, condujo a la Liga Nacional para la Democracia a las históricas victorias electorales de 2015 y 2020.

Sin embargo, el Ejército anuló los resultados de los últimos comicios alegando un supuesto fraude electoral y tomó el poder mediante un golpe de Estado que devolvió al país al control directo de los militares. Desde entonces, Suu Kyi ha sido sometida a una sucesión de procesos judiciales celebrados a puerta cerrada por delitos que van desde corrupción y fraude electoral hasta vulneración de la ley de secretos oficiales.

 

Del reconocimiento internacional al aislamiento

Naciones Unidas y numerosas organizaciones internacionales han denunciado reiteradamente la falta de garantías procesales y consideran que los procedimientos judiciales tuvieron como objetivo apartarla definitivamente de la vida política. Aunque inicialmente fue condenada a 33 años de prisión, distintas reducciones posteriores han rebajado la pena pendiente hasta aproximadamente 18 años, según estimaciones de su equipo legal.

La figura de Suu Kyi también experimentó un profundo desgaste internacional durante su etapa al frente del Gobierno civil. La negativa a condenar con firmeza la persecución del Ejército contra la minoría musulmana rohinyá provocó fuertes críticas en Occidente y llevó incluso al Parlamento Europeo a suspenderla en 2020 de las actividades vinculadas al Premio Sájarov. Aun así, dentro de Myanmar siguió siendo el principal referente político de la oposición democrática hasta el golpe militar.

La publicación de estas fotografías llega en un momento especialmente delicado para la junta encabezada por Min Aung Hlaing. El régimen intenta recuperar parte de la legitimidad internacional perdida tras el golpe de 2021 y normalizar sus relaciones con los países vecinos, especialmente con los miembros de la ASEAN, organización que ha mantenido restringida la participación política de Myanmar en sus principales cumbres.

La aparición pública de Suu Kyi tras más de cuatro años de ausencia también coincide con los esfuerzos del Gobierno militar por demostrar que mantiene bajo control la situación interna mientras busca aliviar el aislamiento diplomático que pesa sobre el país. Sin embargo, la ausencia de información independiente sobre su estado de salud, el lugar exacto donde permanece recluida y las condiciones de su detención mantiene abiertas las dudas de la comunidad internacional sobre el trato dispensado a la que durante décadas fue el principal símbolo de la democracia birmana. @mundiario