Lo siento Roberto Gómez, pero el Real Madrid no ha dejado tirado a Vinicius

La resaca de la goleada europea frente al Leipzig ha dejado al descubierto una fractura sociológica e institucional de enormes dimensiones en el seno del Real Madrid. Mientras el graderío de Chamartín celebra la deslumbrante irrupción de Yan Diomandé y prepara con optimismo el asalto al Clásico, las alarmas se han encendido en torno al aislamiento que padece Vinicius. En los micrófonos de La Tribu, el periodista Roberto Gómez alzó la voz para denunciar con vehemencia lo que considera una flagrante deslealtad deportiva hacia el 7 merengue: «Lo han dejado tirado. Han pasado de defenderle a tirarle a los leones», sentenció con indignación.

El comentarista contrapuso con crudeza la actitud actual del club con el despliegue corporativo vivido en otoño de 2024, cuando la entidad blanca canceló a última hora el viaje de toda su expedición a París al conocer que el atacante carioca no recibiría el Balón de Oro. Para Gómez, resulta incomprensible que aquella defensa numantina haya mutado en un mutismo ensordecedor justo cuando el jugador atraviesa su momento más crítico: «¿Dónde está el presidente del Real Madrid? ¿Dónde está el entrenador? ¿Dónde está el capitán? No doy crédito a cómo en tan poco tiempo se ha amortizado a un futbolista recién renovado por seis temporadas».

La reprobación también salpicó a una masa social que parece haber olvidado los servicios prestados por el astro brasileño tras sus últimas actuaciones grises. Las tertulias y los foros madridistas se han llenado de voces que reclaman la titularidad permanente de Diomandé y sugieren que el equipo fluye con mayor armonía sin el internacional de la Canarinha, una corriente de opinión que el periodista calificó de «campaña brutal» alimentada por una ingratitud precipitada e injustificable.

Más allá del ruido mediático, Gómez puso el dedo en la llaga sobre el lenguaje no verbal del futbolista durante la cita continental, describiendo una «sensación de desamparo» que trasciende lo meramente táctico. Tras ser relevado en el minuto 70 sin intentar un regate, la imagen de Vinícius sentado en el banquillo con la mirada perdida y el rostro desencajado reflejó la soledad de quien se sabe señalado, un síntoma de vulnerabilidad que se agravó sobre el césped con detalles donde sus propios compañeros evitaron asociarse con él en la banda.

El aviso de Roberto Gómez sitúa el conflicto en una dimensión estratégica de primer orden para el futuro inmediato del vestuario de Concha Espina. Recuperar la confianza y la complicidad de una de las grandes estrellas del proyecto no es un debate accesorio, sino una obligación prioritaria para José Mourinho y la directiva merengue, especialmente cuando el calendario entra en su fase decisiva y la sombra del banquillo amenaza con convertir un bache temporal en una crisis irreversible.

¿Realmente el club no respalda a Vini?

El diagnóstico de Roberto Gómez apunta directamente a la gestión de Florentino Pérez y, por extensión, al Real Madrid, con una vehemencia que sinceramente sorprende. Parece que al colega se le olvidan las innumerables muestras de cariño y respaldo que el presidente le ha brindado pública y privadamente al futbolista, incluso mucho antes de que se transformara en una figura mundial.

Y no, no hablo únicamente del esperpento de aquella gala del Balón de Oro 2024 —un episodio sin precedentes en la historia de la entidad, que jamás se vio ni cuando un símbolo como Raúl González perdió el trofeo en manos de Michael Owen en 2001—. A Roberto hay que recordarle que Florentino blindó al brasileño con un contrato millonario que le garantiza entre 20 y 22 millones de euros por temporada, además de mejorarle sensiblemente el porcentaje por derechos de imagen.

¿Acaso situarlo como el segundo mejor pagado de la plantilla no representa el respaldo definitivo? Conviene no perder de vista que las dos últimas campañas han sido el escenario de un declive insólito para un futbolista de su estatus. Siendo honestos, su ficha actual dista mucho de su rendimiento sobre el césped; entre su intrascendencia con el balón y desplantes como el que protagonizó ante Xabi Alonso en el Clásico de 2025, hoy por hoy sus méritos no justificarían ni el sueldo de Chendo.

Lo siento, Roberto. Quizás nunca me leas, pero te respeto y precisamente por ello te digo con total franqueza que lo que sostienes no tiene ni pies ni cabeza. Vinicius y su entorno deben asumir de una vez que el problema radica en su actitud, y que solo él puede frenar una caída libre que parece no tocar fondo. Florentino, el club, sus compañeros y hasta Mourinho le han puesto todas las facilidades sobre la mesa sin obtener respuesta. Que espabile pronto, porque Yan Diomande, Endrick y, en un futuro no muy lejano, hasta Nico Paz le van a comer la tostada. @mundiario