Haaland pone a prueba el sueño mundialista de Inglaterra

Inglaterra vuelve a encontrarse a tres partidos de una Copa del Mundo. Una situación que en el país siempre despierta ilusiones y fantasmas a partes iguales. Desde que levantó el Mundial de 1966 en Wembley, la selección inglesa no ha vuelto a conquistar el torneo y cada generación ha convivido con el peso de una espera que ya supera los sesenta años. Esta noche, Noruega intentará prolongar esa maldición en un duelo de cuartos de final que promete ser uno de los más atractivos del campeonato.

El recorrido de ambas selecciones hasta esta ronda explica perfectamente las sensaciones que rodean el encuentro. Inglaterra derrotó a México en octavos por 3-2, pero volvió a dejar dudas con balón. Los de Thomas Tuchel lograron imponerse gracias al talento de sus grandes figuras, aunque el juego colectivo continúa sin convencer del todo. A estas alturas del torneo, Inglaterra sigue transmitiendo la sensación de que depende más de sus individualidades que de una estructura reconocible.

Sin embargo, esas individualidades son de las mejores del planeta. Jude Bellingham está firmando el mejor Mundial de su carrera y Harry Kane vuelve a aparecer en los momentos decisivos. Entre ambos han sostenido buena parte de la producción ofensiva inglesa y representan la principal amenaza para cualquier rival. Cuando Inglaterra encuentra dificultades, suele aparecer alguno de los dos para resolver situaciones que el equipo no logra solucionar desde el juego.

Las dudas inglesas aparecen principalmente en defensa. La expulsión de Jarell Quansah ante México ha dejado un vacío importante en el lateral derecho y Thomas Tuchel no ha querido desvelar quién ocupará esa posición frente a Noruega. Esa incertidumbre puede convertirse en uno de los aspectos tácticos más importantes del encuentro, especialmente teniendo en cuenta el perfil de los futbolistas que tendrá enfrente.

Precisamente por ese sector puede encontrar Noruega una de sus principales vías de ataque. Tanto Antonio Nusa como Schjelderup con perfiles de atacar mucho el espadio y su velocidad puede castigar a una Inglaterra que no siempre ha mostrado solidez en los costados. Si el extremo logra recibir en ventaja y atacar los espacios, obligará a Inglaterra a realizar constantes ayudas defensivas y podría generar situaciones favorables para Erling Haaland.

Porque si Inglaterra llega apoyada en Kane y Bellingham, Noruega lo hace impulsada por una generación que parece preparada para cambiar la historia del fútbol de su país. La victoria frente a Brasil en octavos no solo supuso una clasificación histórica, sino también una demostración de personalidad competitiva. Los escandinavos no se limitaron a resistir. Compitieron de tú a tú y terminaron eliminando a una de las grandes favoritas al título.

Haaland atraviesa uno de los mejores momentos de forma de su carrera y vuelve a ser la referencia ofensiva de una selección que ha aprendido a competir al máximo nivel. A su alrededor aparecen futbolistas como Martin Odegaard, encargado de dirigir el juego, o un grupo de jugadores como Sorloth, Nusa o Ryerson que llega con una confianza enorme después de superar una prueba tan exigente como Brasil.

También Nyland aterriza reforzado en esta cita. El guardameta protagonizó ante Brasil una de las acciones más espectaculares de todo el Mundial con unas intervenciones decisivas que permitió a Noruega mantenerse con vida en uno de los momentos más delicados del encuentro.

 

Todo apunta a un partido marcado por dos estilos muy diferentes. Inglaterra cuenta con más experiencia en este tipo de escenarios y dispone de una plantilla con mayor profundidad. Noruega, en cambio, transmite mejores sensaciones colectivas y llega con la confianza de quien acaba de eliminar a la pentacampeona del mundo. Los ingleses parten con la presión histórica de una nación que lleva décadas esperando volver a tocar la gloria. Los noruegos tienen la tranquilidad de quien siente que ya ha roto muchas barreras y todavía quiere seguir haciendo historia. @mundiario