Suposiciones, hipótesis y algunas realidades. El Real Madrid-Sevilla dejó una polémica arbitral que invita a reflexionar sobre qué habría sucedido si Arda Güler hubiese sido expulsado en el minuto 23, con el marcador todavía 0-0.
El turco protagonizó una acción sobre Peque que pudo costarle la roja. No hubo sanción y, siete minutos después, el propio Güler abrió el marcador. Nunca sabremos qué habría sucedido con el Madrid en inferioridad durante más de una hora.
Las estadísticas permiten aproximarse a ese escenario. Un estudio de 4.249 encuentros de Primera División revela que los equipos que sufrieron una expulsión antes del minuto 31 perdieron el 63,1 % de los partidos, empataron el 28,6 % y solamente ganaron el 8,3 %. Unos porcentajes que no distinguen entre locales y visitantes, pero evidencian el peso de una roja temprana.
Un hipotético empate del Madrid ante el Sevilla habría dejado al conjunto blanco a ocho puntos del Barcelona. Una derrota, a nueve. Y si los azulgranas ganasen también el Clásico del próximo domingo, la distancia habría aumentado hasta los 11 o 12 puntos.
Un escenario complicado para los intereses deportivos del Real Madrid y, posiblemente, para el atractivo comercial de una competición que necesita mantener el interés durante 38 jornadas. Aunque tampoco podemos olvidar a un Atlético de Madrid que actualmente se encuentra a cinco puntos del líder.
Las imágenes del Bernabéu añaden otro elemento de controversia. El responsable de realización aseguró que el encuentro contó con 26 cámaras y reconoció que algunas repeticiones no se ofrecieron por una decisión editorial. Una explicación que difícilmente acabará con las suspicacias.
Eso sí, la ausencia de determinadas imágenes en televisión no significa que fueran ocultadas al VAR, que dispone de las señales de las cámaras de la retransmisión. Tampoco existe ninguna prueba de una intervención deliberada para favorecer al Madrid.
Lo que sí resulta indiscutible es la dimensión económica de La Liga. Los clubes profesionales españoles registraron 5.464 millones de euros de ingresos normalizados en la temporada 2024/25. La comercialización internacional, los derechos audiovisuales y los patrocinios convierten cada campeonato en un producto de enorme valor.
Y resulta razonable pensar que una pelea entre Barcelona y Real Madrid hasta las últimas jornadas genera más interés que una competición prácticamente decidida en otoño. La emoción mantiene la atención de aficionados, operadores televisivos y mercados internacionales, aunque no podamos cuantificar el impacto económico de un desenlace anticipado.
Que el Deportivo se juegue la permanencia o una plaza europea puede paralizar Riazor, pero la dimensión internacional de una lucha por el título entre los dos gigantes españoles es diferente. Que al negocio le interese mantener viva La Liga es una cosa; que existan maniobras arbitrales para conseguirlo, otra muy distinta. Lo primero responde a una lógica comercial. Lo segundo necesitaría pruebas que, por ahora, no existen. @mundiario
