El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha imprimido un giro de enorme calado a las Fuerzas Militares apenas iniciado su mandato. El nuevo jefe del Estado ha presentado este jueves en Barranquilla la nueva cúpula castrense, una remodelación que supone la salida de 25 generales y almirantes y el regreso al servicio activo de algunos oficiales que fueron apartados durante el Gobierno de Gustavo Petro.
El movimiento trasciende un simple relevo de nombres. Afecta a la estructura de mando del Ejército, la Armada y la Fuerza Aeroespacial en un momento especialmente delicado para Colombia, con los grupos armados ilegales disputándose territorios y con el Ejecutivo decidido a recuperar capacidad operativa y control territorial.
La designación más significativa es la del mayor general Erick Rodríguez Aparicio como comandante general de las Fuerzas Militares. El militar había sido retirado en junio por Petro cuando ocupaba el cargo de subjefe de operaciones del Comando General. Ahora regresa directamente a la cúspide de la estructura castense.
Rodríguez estará acompañado por el general Carlos Carrasquilla Gómez, nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto. La dirección del Ejército recaerá en el mayor general José Bertulfo Soto, mientras que el brigadier general Rodolfo Morales Franco será su segundo comandante. En la Armada, el nuevo responsable será el vicealmirante Javier Jaimes Pinilla, acompañado por el mayor general Rafael Olaya Quintero como segundo comandante.
La Fuerza Aeroespacial —que recuperará la denominación de Fuerza Aérea— quedará bajo el mando del mayor general Juan Martínez Ossa, con el mayor general Juan Mosquera Dueñas como segundo comandante. El relevo incorpora además al general Óscar Leonel Murillo como responsable de la Escuela Superior de Guerra. Murillo también había abandonado el servicio activo durante la Administración Petro. La fotografía que deja el nuevo organigrama es, por tanto, una apuesta de De la Espriella por una cúpula renovada y por recuperar a algunos oficiales que habían quedado fuera de la estructura militar durante el anterior Gobierno.
Nueva cúpula militar y una orden clara del presidente Abelardo De La Espriella: proteger a los colombianos, defender la soberanía y devolver la seguridad a cada rincón del país. pic.twitter.com/JnnnOoLmZk
— Defensores de la Patria (@defensoresco) August 21, 2026
25 altos mandos abandonan el servicio activo
La otra cara de la remodelación es la magnitud de las salidas. La llegada de los nuevos comandantes provoca el retiro de 11 mayores generales del Ejército y del Comando General, entre ellos antiguos responsables de primer nivel. En la relación figuran el general Hugo López, anterior comandante de las Fuerzas Militares; el mayor general Royer Gómez, excomandante del Ejército; y el mayor general Juan Carlos Correa, antiguo inspector general de las Fuerzas Militares.
También salen el mayor general Carlos Alberto Rincón, director general de Sanidad Militar; el mayor general Fabio Caro, director de la Escuela Superior de Guerra; y el mayor general Jaime Alonso Galindo, segundo comandante del Ejército. A ellos se suman los mayores generales Giovanny Rodríguez, Raúl Vargas y Walther Giraldo, además de José Luis Esparza y Juan Huertas, que habían solicitado su salida de la carrera militar.
El relevo alcanza asimismo a la Fuerza Aeroespacial, con la salida de oficiales como Carlos Silva y Luis Carlos Córdoba, y a otros generales entre los que figuran Alfonso Lozano Ariza, Óscar Zuluaga, Andrés Guzmán, Édgar Falla, Juan Guillermo Tamara y Kerly Sánchez.
En la Armada, el cambio también es profundo: nueve almirantes y vicealmirantes pasarían a retiro por antigüedad como consecuencia de la reorganización del mando. Entre ellos aparecen el almirante Juan Ricardo Rozo, antiguo comandante de la Armada, y el almirante Harry Reina, exjefe del Estado Mayor Conjunto.
Una ruptura con la etapa de Petro
La remodelación no puede desligarse de la relación especialmente conflictiva que el Gobierno de Petro mantuvo con determinados sectores de la cúpula militar. El caso de Rodríguez resulta paradigmático. Su salida se produjo después de unas declaraciones sobre la actuación de las disidencias de las FARC en Meta y Guaviare, donde había denunciado procesos de carnetización de la población por parte de esos grupos.
Desde sectores conservadores, la destitución fue interpretada como un ejemplo de la supuesta pérdida de respaldo político a las Fuerzas Armadas durante la política de paz total de Petro. De la Espriella convirtió durante la campaña la recuperación de militares apartados durante ese periodo en una de sus promesas. El nuevo presidente había planteado revisar individualmente los retiros producidos durante el mandato anterior que, a su juicio, podían responder a razones ideológicas. La nueva cúpula constituye el primer paso visible de esa estrategia.
Presento oficialmente la nueva cúpula de nuestras Fuerzas Militares.
La instrucción es clara: proteger a los colombianos, defender nuestra soberanía, recuperar el control territorial y enfrentar con toda la determinación las amenazas contra nuestra Nación.
Tendrán todo mi… pic.twitter.com/LwaronZscP
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) August 20, 2026
Pero el alcance de la promesa tiene límites. Durante el Gobierno de Petro, alrededor de 16.384 militares abandonaron la institución, según las cifras aportadas en el contexto de estos cambios. De ellos, 513 fueron llamados a calificar servicios, mientras que el resto salió por retiro voluntario o jubilación. Por eso, una restitución generalizada resulta prácticamente inviable. El Gobierno puede recuperar a determinados oficiales, pero no reconstruir de manera automática la estructura militar anterior a Petro.
La remodelación llega además con una exigencia operativa inmediata. Las Fuerzas Militares afrontan el desafío de contener a las organizaciones armadas ilegales y recuperar presencia efectiva en zonas donde el Estado ha perdido capacidad de control. La nueva dirección tendrá que traducir el cambio de nombres en resultados sobre el terreno. @mundiario
