«Eu farei 10x se for preciso. Eles não estão preparados», escribió Vinicius en X tras no recibir el Balón de Oro de 2024. Una gala a la que nadie del Real Madrid acudió al conocer que el brasileño no sería el ganador, despreciando incluso los premios al mejor club y a Carlo Ancelotti como mejor entrenador.
Florentino Pérez contribuyó así a crear el caldo de cultivo perfecto para un vestuario demasiado acostumbrado a que se le consintiera prácticamente todo. El mensaje parecía claro: las estrellas estaban por encima de cualquier decisión que no les gustase.
En mayo de 2025 llegó Baila, Vini, un documental que también levantó una enorme polémica. El Valencia demandó a Netflix por presentar como racistas unos cánticos que considera incorrectamente subtitulados. El juicio será en febrero de 2027. Mientras tanto, en el documental, el Martin Luther King de Hacendado deja caer en varias ocasiones, generalizando, que España es racista.
A Xabi sí, pero con Mou ya no es igual
Uno de los grandes líos del vestuario llegó en el Clásico de octubre de 2025. Vinicius estalló cuando Xabi Alonso lo sustituyó en el minuto 72 y arremetió contra su entrenador. Días después pidió perdón públicamente a todos, incluido Florentino Pérez, pero curiosamente no mencionó a Xabi en su comunicado.
Seguimos esperando el «Eu farei 10x»
Ya se lo advirtió Koke durante un derbi: «Te come la tostada», en referencia a Mbappé. Y los números respaldan aquella provocación. En sus dos primeras temporadas juntos, el francés marcó 86 goles frente a los 44 del brasileño, aunque Vinicius repartió muchas más asistencias. Mbappé se ha convertido en la principal referencia ofensiva, aunque tampoco debería librarse de las críticas por los fracasos colectivos del equipo.
Pero lo más preocupante es su fútbol. En la temporada 2022-2023 intentaba 9,43 regates por cada 90 minutos y completaba 3,71. Esta campaña esas cifras habían caído a 4,68 intentos y 1,97 regates completados. Su eficacia porcentual no ha empeorado, pero su capacidad para encarar y desequilibrar ha disminuido prácticamente a la mitad.
Tampoco los goles llegan. Antes del encuentro ante el Leipzig acumulaba apenas un tanto y tres asistencias en 731 minutos. Ante la Roma no intentó un solo regate ni realizó ningún remate. Una imagen prácticamente irreconocible del futbolista que fue decisivo en dos finales de Champions.
A todo esto se suma su comportamiento. El tirón de pelo a Nathan Saliba ante el Villarreal y las posteriores protestas al árbitro le costaron cuatro partidos de sanción en La Liga, uno ya cumplido. Se perderá el Clásico y otros dos encuentros, mientras Diomande continúa acumulando argumentos para ocupar su puesto.
Mourinho, por su parte, está haciendo algo que antes parecía impensable: sustituirlo sin contemplaciones. Lo retiró en el minuto 54 ante el Atlético, en el 59 frente a la Roma y en el 70 contra el Leipzig. También lo dejó en el banquillo ante el Villarreal. El portugués ya avisó de que lo único intocable en el Real Madrid es el escudo.
Y lo de ayer fue especialmente significativo. Vinicius abandonó el campo con gesto serio, sin haber intentado ningún regate, aunque sí realizó tres remates. Al ver preparado a Diomande, se acercó a la banda, aparentemente para evitar otro plebiscito del Bernabéu. Su sustituto terminó marcando un golazo. Con tres partidos más de sanción, veremos si a su regreso el brasileño conserva su pupitre entre los más listos de la clase o le toca esperar sentado junto a Mourinho. @mundiario
