La guerra de Ucrania vuelve a proyectar su sombra sobre el territorio que separa al país invadido de la OTAN. Un ataque con drones contra infraestructuras próximas a la frontera polaca ha dejado claro hasta qué punto el conflicto puede afectar a las conexiones que unen Ucrania con el resto de Europa.
Uno de los aparatos alcanzó la locomotora de un tren que viajaba entre Kiev y Varsovia, cerca del paso fronterizo de Dorohusk-Yagodzin. Otros drones cayeron a apenas uno y cinco kilómetros de la frontera con Polonia, según el ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz. No hubo heridos, pero el incidente vuelve a situar a la población civil y a las infraestructuras internacionales en el centro de la escalada.
El ataque tiene además una dimensión simbólica. Durante buena parte de la guerra, el ferrocarril ucraniano se convirtió en una pieza esencial para mantener conectadas las ciudades y facilitar la salida y entrada de población, ayuda y delegaciones internacionales. Ahora, la red está sufriendo una presión creciente.
La compañía ferroviaria ucraniana denunció un ataque sistemático contra sus instalaciones y elevó al máximo el nivel de alerta. El hecho de que un convoy con destino a Varsovia fuese alcanzado refuerza la percepción de que Moscú está incrementando la presión sobre las rutas que conectan Ucrania con sus aliados europeos.
Pocos minutos antes había circulado por la misma zona otro tren en el que viajaba una delegación europea, incluido el ex primer ministro sueco Carl Bildt. El convoy recibió una alerta de evacuación, aunque finalmente pudo continuar hacia Polonia.
Una frontera cada vez más expuesta
El episodio tampoco puede analizarse como un hecho aislado. En las últimas semanas se han producido ataques en las proximidades de los pasos fronterizos con Rumanía y Moldavia, mientras aumentan los incidentes relacionados con drones y proyectiles cerca del territorio de países vecinos.
Para Varsovia, el riesgo va más allá de que un aparato pueda cruzar accidentalmente la frontera. El Gobierno polaco considera que Rusia está sometiendo a prueba la capacidad de reacción de los aliados y buscando aumentar el coste político y económico del respaldo occidental a Ucrania.
Polonia respondió este domingo activando cazas F-16, helicópteros y un avión de reconocimiento. Tras la operación, las autoridades aseguraron que no se había producido ninguna violación del espacio aéreo polaco.
Tusk teme que Moscú siga tanteando los límites
El primer ministro Donald Tusk lleva meses alertando de una posible ampliación de las amenazas rusas contra el flanco oriental de la OTAN. Su preocupación se centra especialmente en la denominada zona gris: sabotajes, ciberataques, operaciones de desinformación, espionaje y acciones que permiten aumentar la presión sin desencadenar formalmente un enfrentamiento directo.
Tras el último ataque, Varsovia convocó una reunión de emergencia con responsables de Interior, Defensa y los servicios de seguridad. Tusk sostiene que Moscú está comprobando hasta dónde puede llegar antes de encontrarse con una respuesta coordinada de la Alianza.
El mensaje político es evidente: cada nuevo incidente cerca de una frontera de la OTAN reduce el margen entre la guerra de Ucrania y la seguridad directa de Europa. Y cuanto más frecuentes sean estos episodios, mayor será la presión sobre los gobiernos europeos para decidir si deben limitarse a responder cuando ocurren o anticiparse a una escalada que cada vez resulta más difícil mantener a distancia. @mundiario
