El Manchester United atraviesa una crisis que ya no se limita al terreno de juego. La derrota ante el Como (4-1) en la Champions League desencadenó un enfrentamiento público entre Bruno Fernandes y Michael Carrick.
El capitán portugués apuntó directamente al planteamiento del cuerpo técnico, especialmente a la decisión de no realizar una presión individual sobre los futbolistas del conjunto italiano.
Fernandes consideró que conceder tanto espacio y posesión al rival fue un error. Además, defendió que el equipo debía asumir más riesgos y presionar mucho más arriba para incomodar al Como.
La respuesta de Carrick no tardó en llegar. El entrenador recordó que habían intentado presionar individualmente durante la segunda mitad y que precisamente esa decisión también les había costado un gol.
El técnico fue todavía más contundente al cuestionar la intensidad de sus jugadores. Para Carrick, ningún planteamiento funciona cuando los futbolistas no corren, no retroceden y no muestran la implicación necesaria.
La tensión también se reflejó durante el encuentro. Fernandes fue sustituido en el minuto 67, cuando el United perdía por 3-0, y Joshua Zirkzee, su sustituto, terminó marcando el único gol inglés.
No es la primera polémica interna de las últimas semanas. Lisandro Martínez ya había criticado públicamente la planificación deportiva del club tras la derrota frente al Atlético de Madrid, aunque posteriormente mantuvo una reunión para resolver sus diferencias con la dirección.
El panorama deportivo tampoco ayuda. El United acumula siete partidos consecutivos sin ganar, suma únicamente siete puntos en siete jornadas de la Premier League y ha perdido dos de sus tres encuentros de Champions.
Carrick se juega mucho más que tres puntos este domingo ante el Bournemouth. Su equipo necesita reaccionar, pero el verdadero problema parece estar en un vestuario donde las discrepancias ya han dejado de resolverse exclusivamente a puerta cerrada. @mundiario
