ABRAZOS Y LAGRIMAS DE RECONCILIACION.

EN TU SEMANA.

Mensaje  semanal del pastor  Héctor Contreras.

Iglesia Metodista Libre, Inc La Senda.

PARA:  EL GRAN SANTO DOMINGO . COM 

Prensa Hispana ,e Hispana Multimedios agradece la presencia semanal del pastor Hector Contreras en nuestro periódico digital

El Gran Santo Domingo, sus articulos son de grandes aportes. El pastor Contreras es ejemplo de familia, espiritualidad y ministerio fiel.

Génesis 33:4.
Este encuentro entre los gemelos Esaú y Jacob, nos muestra el significado de la grandeza de Dios en cuanto al perdón. Por varios años sin verse y un distanciamiento por causa de lo que acontece en la mayoría de las familias, el hijo de los privilegios, el hijo bueno y el hijo que se convierte en el sin valores. Sin embargo, todos, al final, son nuestros hijos amados.

Ustedes conocen ya a Jacob, el «Engañador», por su parte, Esaú, cuyo significado en el idioma hebreo es: «piel de cordero», por los muchos vellos que cubrían su cuerpo. Los versículos del 8-10, nos muestran el verdadero valor de un abrazo. Todo había quedado en el pasado; Esaú, al ver la comitiva que le hacía compañía a su hermano, le hace la pregunta de rigor.

En su respuesta, Jacob le responde que su intención no era más que hallar gracia ante sus ojos y hacer entrega de una gran ofrenda.

Al final, Jacob le dice a su amado hermano: «He visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues con tanto favor me has recibido».

Debo recordar que, hace unos días cuando escribí sobre el encuentro y la lucha que sostuvo Jacob con el ángel de Dios.

Al llegar a este tiempo, ya él no era el mismo hombre, había sido transformado en su totalidad por el poder de Dios. Te hago una invitación sencilla; anda y ve en busca de tu hermano, hermana, padre o madre, el amigo y al encontrarte con él, haz lo mismo. Si es necesario llorar, llora, así recibirás al instante la liberación de tu alma, de tu espíritu.

Si no puedes ir, entonces, llámalo y verás como se desborda en ríos de agua viva el caudal de bendiciones que recibirás al realizar este acto de amor.

Por cinco ocasiones lloró José al encontrarse con sus hermanos. Los que años anteriores habían vendido a unos mercaderes, ahora se reencuentra con ellos, se aparta y llora lleno de emoción.

En su corazón no existía el odio ni mucho menos rencor. David declara que Dios tiene todas nuestras lágrimas e n una gran redoma, según el Salmo 56:8. No sólo las guarda, sino que también las cuenta. ¿Por qué? La razón está en el gran amor que nuestro Dios tiene por cada uno de nosotros.

Este amor llega a cada persona, a cada vida, cuando nace en cada corazón el don del perdón. El perdón es un camino de doble vía y este Camino es Jesucristo el Señor, donde se transitar sin temor.

En ambos reencuentros notamos el acto del abrazo. Un abrazo, un beso de ósculo santo, una palmadita en las espadas del hermano/hermana/amigo/amiga/padre/madre/, nos lleva a la cima más elevada, porque al hacerlo, de nuestro interior brotan las lágrimas que por años llevamos dentro y llegado este gran encuentro, somos liberados por el poder de la Sangre de Jesucristo y el Espíritu Santo de Dios. Es el tiempo de la reconciliación entre la familia, entre los amigos y, mucho más importante, la reconciliación con Jesucristo.

Después de haber conversado con sus hermanos, en el 42:5 dice: «Ahora pues, no os entristecais, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros».

Por ningún lado existía el odio, el remordimiento en el corazón de José. Estas son las citas donde por cinco ocasiones, José, al ver a sus hermanos lloró: Génesis 42:24, 43:30, 45:2, 45:15 y 46:29. Se hace necesario destacar que, fue tan grande el impacto de este encuentro, que, según el verso 30, dice que las entrañas de José se conmovieron.

Donde no existe el odio, donde no existe el rencor, es un ser totalmente liberado por el poder de Dios. Tus lágrimas delante del Señor, son lágrimas de liberación, de gozo y paz, porque reina el amor profundo de Dios en tí.

Tú puedes hacer la diferencia hoy y convertirte en un preservador de vidas. O que tus entrañas vibren de gozo al recibir un abrazo, un apretón de manos o un beso de ósculo santo de la persona amada. ¡Sea glorificado el nombre de Jesucristo!

¿Hasta cuándo llorarás a Saúl? I-Samuel 16:1. Fue la pregunta que Dios hizo a su siervo Samuel. Samue

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