El Mundial enfrenta a sus dos grandes favoritas antes de la final

España y Francia se enfrentarán por un puesto en la final del Mundial de 2026, pero el partido tiene todos los ingredientes para ser considerado una final anticipada. Con el debido respeto al resto de supervivientes, el cuadro ha reunido antes de tiempo a las dos selecciones que más argumentos futbolísticos, competitivos e individuales han mostrado durante el torneo.

Francia ha sido el equipo más dominante del campeonato. El conjunto de Didier Deschamps ha ganado sus seis partidos, ha marcado 16 goles y solo ha encajado uno. Además, enlaza cinco porterías a cero y llega a semifinales después de superar con claridad a Marruecos por 2-0 en unos cuartos en los que volvió a imponer su superioridad física y técnica.

La selección francesa también lidera varios de los principales registros ofensivos del Mundial. Ha acumulado un 64% de posesión media, 110 remates y 47 disparos a portería. Mbappé, con ocho goles, Dembélé, con cinco, y Olise, con cinco asistencias, forman un frente ofensivo que ha convertido prácticamente cada partido en una demostración de poder.

España ha recorrido un camino menos arrollador, pero ha ofrecido un repertorio colectivo más amplio. La selección de Luis de la Fuente ha sabido dominar con balón, presionar en campo contrario, defender durante los momentos de sufrimiento y resolver partidos cerrados desde el banquillo. No siempre ha brillado, pero casi siempre ha encontrado una respuesta.

La victoria ante Bélgica fue una buena muestra de esa capacidad. España controló la posesión, recuperó con rapidez tras pérdida y tuvo paciencia ante un rival que planteó un partido incómodo. El gol de Mikel Merino en el tramo final confirmó también la importancia de una plantilla con alternativas suficientes para cambiar un encuentro desde los suplentes.

Antes, la Roja había superado con claridad a Austria y había eliminado a Portugal en un partido mucho más cerrado. Dos contextos completamente distintos que exigieron soluciones diferentes. España no ha llegado hasta aquí únicamente por jugar bien, sino por haber demostrado que también sabe competir cuando el partido se aleja de su escenario ideal.

La comparación entre ambas plantillas explica todavía mejor la dimensión del cruce. Francia dispone de potencia, velocidad, experiencia y una profundidad prácticamente inigualable. España responde con Rodri, Pedri, Fabián, Lamine Yamal, Merino, Oyarzabal y una generación que ya ha demostrado que puede sostener su fútbol ante cualquier rival. Son dos equipos construidos para dominar una época, no únicamente este Mundial.

El enfrentamiento también prolonga una rivalidad reciente de máximo nivel. España eliminó a Francia en las semifinales de la Eurocopa de 2024 y volvió a vencerla por 5-4 en la Liga de Naciones de 2025. Aquellos partidos demostraron que la selección española puede discutirle el talento y el físico a uno de los bloques más poderosos del mundo.

 

Nada de esto garantiza que el ganador vaya a levantar la Copa del Mundo. Argentina, Suiza, Inglaterra o Noruega cuentan con argumentos suficientes para competir por el título. Sin embargo, ninguna otra semifinal posible reuniría a dos equipos que hayan ofrecido al mismo tiempo tanto fútbol, tantos recursos y tanta calidad individual.

España-Francia no será oficialmente la final, pero sí es el partido que más se parece a ella. El Mundial ha colocado en la misma semifinal al equipo más dominante desde los números y a una de las selecciones más completas desde el juego. Uno de los dos no estará en el último partido, aunque ambos hayan hecho méritos para llegar hasta allí. @mundiario