Mikel Oyarzabal ya llama a la puerta de la historia de España

Mikel Oyarzabal está haciendo un Mundial enorme, pero reducir su momento a los cuatro goles que lleva en Estados Unidos, Canadá y México sería quedarse corto. España no ha descubierto ahora a su delantero. Lo que está haciendo el Mundial es poner delante de todos algo que ya venía ocurriendo desde hace tiempo: Oyarzabal se ha convertido en uno de los futbolistas más decisivos de la selección.

Sus cuatro goles en el torneo le dejan a solo uno de los récords históricos de España en una misma edición mundialista, compartidos por Emilio Butragueño en México 1986 y David Villa en Sudáfrica 2010, ambos con cinco. Además, lo ha hecho con una eficacia brutal: cuatro tantos en 17 remates, ocho de ellos a portería. La mitad de sus disparos entre palos acabaron dentro.

La dimensión de sus números va incluso más allá del Mundial. Oyarzabal suma ya 29 goles con la selección española desde su debut y se ha colocado entre los grandes goleadores de la historia del combinado nacional.

Tiene a David Silva a seis tantos, a Álvaro Morata a ocho y a Fernando Torres a nueve. David Villa, máximo goleador histórico de España con 59 goles, sigue lejos, pero el delantero vasco ya ha entrado de lleno en una conversación reservada para muy pocos futbolistas.

Pero el verdadero impacto aparece al ampliar el foco. Desde 2024, Oyarzabal ha jugado 31 partidos con España, ha marcado 22 goles y ha dado 8 asistencias. Son números de delantero estructural, no de recurso puntual. En 2024 firmó 6 goles y 1 asistencia en 15 partidos; en 2025 elevó la producción hasta los 9 goles y 6 asistencias en 10 encuentros; y en 2026 ya suma 7 goles y 1 asistencia en solo 6 partidos.

La progresión es todavía más clara con Luis de la Fuente. Oyarzabal ha pasado de ser un futbolista útil, adaptable y fiable a ser una pieza capital. No solo marca: sostiene ataques, fija centrales, se mueve bien entre zonas y permite que España juegue con un delantero que entiende el juego colectivo sin perder presencia en el área.

Su clasificación mundialista ya avisó de lo que venía. En seis partidos de clasificación europea firmó 6 goles y 4 asistencias. Un gol por partido y participación directa constante en el marcador. No era un pico aislado. Era la confirmación de que España había encontrado un atacante capaz de producir como un nueve, aunque nunca haya sido un nueve clásico.

También en la Eurocopa dejó una huella imposible de discutir. Marcó el gol decisivo de la final de 2024 y, desde entonces, su peso competitivo no ha dejado de crecer. En los grandes escenarios, Oyarzabal ha respondido. En los partidos de trámite, también. Esa continuidad es la que explica por qué De la Fuente nunca ha dudado de él.

 

Ahora el Mundial le está dando dimensión histórica. Si marca un gol más, igualará a Butragueño y Villa. Si marca dos, se quedará solo como el español con más goles en una misma Copa del Mundo. Pero el récord, aunque enorme, no es lo único importante. Lo relevante es que Oyarzabal ya está jugando como una referencia absoluta de España.

Durante mucho tiempo se habló de él como un futbolista silencioso, de esos que hacen muchas cosas bien sin necesidad de ocupar portadas. Este Mundial ha cambiado el escaparate. Oyarzabal ya no solo trabaja, interpreta y ayuda. También decide. Y cuando un jugador decide tanto, los números dejan de ser una anécdota y pasan a ser una evidencia. @mundiario